sábado, junio 27, 2009

Amor a primera vista

Pintura "Romeo and Juliet" [Sir Dicksee]

"Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lulú, y basta para que el corazón sea como una frutilla, y..." [Rayuela] Cortazar.

Ese momento, en que por primera vez se vé, se oye a esa persona; en que se percibe todo lo que la envuelve, y nos encanta. Hay “algo” que no es solo visual; es "total"; físico, químico, espiritual... un universo de sensaciones casi inefable. Y sentir eso desde el primer encuentro “No tiene precio” como dice cierto lema de campaña publicitaria.
Borges dijo que “Todo encuentro casual es una cita"... [extrañamente concertada] Yo le creo, y también le creo a Wislawa Szymborska en éste espectacular poéma:
Amor a primera vista:
Ambos están convencidos de que
 los ha unido un sentimiento repentino.
 Es hermosa esa seguridad,
 pero la inseguridad es más hermosa.
 Imaginan que como antes no se conocían
 no había sucedido nada entre ellos.
 Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras,
 los pasillos en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
 Me gustaría preguntarles si no recuerdan
 -quizá un encuentro frente a frente
 alguna vez en una puerta giratoria, o algún "lo siento"
 o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
 pero conozco su respuesta. No recuerdan...
 Se sorprenderían de saber que ya hace mucho tiempo
 que la casualidad juega con ellos,
 una casualidad no del todo preparada
 para convertirse en su destino, que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
 y que conteniendo la risa se apartaba a un lado.
 Hubo signos, señales, pero qué hacer si no eran comprensibles.
 ¿No habrá revoloteado una hoja de un hombro a otro
 hace tres años o incluso el último martes?
 Hubo algo perdido y encontrado.
 Quién sabe si alguna pelota en los matorrales de la infancia.
 Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto se sobrepuso a otro tacto.
 Maletas, una junto a otra, en una consigna.
 Quizá una cierta noche el mismo sueño
 desaparecido inmediatamente después de despertar.
 Todo principio no es mas que una continuación,
 y el libro de los acontecimientos
 se encuentra siempre abierto a la mitad.

Wislawa Szymborska
Versión de Abel A. Murcia

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