Mostrando entradas con la etiqueta Escritores - Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritores - Libros. Mostrar todas las entradas

miércoles, junio 09, 2021


Mientras leía a Flaubert por primera vez -hace mucho tiempo- algo se me revolvía en el estómago. Obviamente empecé por Madame Bovary. Yo era demasiado  niña, y  casi me sentía en la obligación de leerla a escondidas; cada paso de Emma hacia la infidelidad  me hacía murmurar de asombro, un: «increíble». Mi mundo era distinto, en el círculo de amigos de mis padres, no se oían esas cosas y yo suponía que un hombre podía ser infiel pero una mujer era demasiado buena y delicada para ese tipo de asuntos. En fin, que para el mundo actual y el de siempre, la Bovary es común; aunque a su favor está que fuera una mujer tan elemental; creo recordarla vulgar y simple (lástima por todas las Bovary del mundo, básicas o no). Las novelas leídas no las vuelvo a leer, apenas repaso de pronto hojas dobladas.

Flaubert me encantó desde el primer momento... tanto como Thackeray, los hallé muy parecidos en su narrativa espléndida, llena de detalles y suspenso con personajes elementales en situaciones complejas, e ideas juiciosamente elaboradas.

Flaubert, de temperamento caprichoso y elitista, terminó detestando a M. Bovary porque opacó toda su demás obra; también se hicieron famosas sus cartas con una de las pocas parejas que tuvo en la vida, una poeta cuyo nombre olvido.

Por ahí varios libros con muchas hojas dobladas:

«(...) confundía las sensualidades del lujo con las alegrías del corazón, la exquisitez de las costumbres, con las delicadezas del sentimiento».

«En la ciudad, con el ruido de las calles, el murmullo de los teatros y las luces del baile, llevaban una existencia en la que el corazón se dilata y se despiertan los sentidos. Pero su vida era fría como un desván cuya ventana da al norte, y el aburrimiento, araña silenciosa, tejía su tela en la sombra en todos los rincones de su corazón».

 

jueves, junio 03, 2021


«(...) Ay, lo que sé lo puede saber cualquiera, pero mi corazón sólo es mío».

Goethe en Los sufrimientos del Joven Werther

 

sábado, mayo 16, 2020

Aún...

También la ausencia de ella es una cosa que está conmigo.


Pessoa

lunes, junio 29, 2015

Machiavelli...

«No hay fortaleza mejor que el afecto del pueblo»

 Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, «Il principe»

Luego de muchos años de haber iniciado la lectura de El principe de Machiavelli; decidí «reabrirlo»; casi era una niña cuándo un libro de portada azul obscura con una pluma rosada y el título en letras doradas, me llamó.
Imaginé páginas llenas de cuentos, o de una historia romántica. Al leerlo me desconcertó; pero con una casi obsesión de continuar leyendo lo que inicié; que me acompañaba entonces, leí una buena parte.
Sin embargo; luego, no sé como ni con que pretexto, postergué indefinidamente la lectura. El libro era de mi padre. Hace poco, luego de tanto tiempo, lo ví de nuevo; esta vez entre mis libros.

Reencuentro a Machiavelli con un cierto aire a Rabelais y a Voltaire. Con la supremacia que confiere a las letras el dominio casi absoluto del tema derivado de las relaciones, la experiencia en el ámbito; la independencia y cierta rebeldía, por decirlo de algún modo. Por supuesto con un estilo mucho más serio en sus consideraciones Machiavelli; tomando además en cuenta lo diverso de los géneros literarios entre ellos; pero identificados con la belleza que dibuja esa objetividad separada del propósito evidente de gustar a los lectores y a los demás; pese a que según se sabe; Machiavelli, con su libro quería agradar a los Medici... y lo encuentro parecido a Voltaire, irónicamente quién editó el texto e hizo el prólogo de el Antimaquiavelo de Federico el grande.

Aunque muchos coinciden en afirmar que «El fin justifica los medios» frase que no surgió de Machiavelli; resume esta obra; personalmente no me parece. Cierto que no le faltan apuntes fuertes. Pero también hallo a lo largo de su escritura, notas valiosas de ética; críticas, estrategias y tesis legítimas, muy acertadas de causa y efecto relativas a los tipos de gobernantes y sus modos de gobierno; consejos agudos y bien elaborados, así como pasajes de sucesos y personajes históricos; enriquecedores.

Machiavelli fué un diplomático destacado, y hasta defensor de buenas causas; tuvo drásticos reveses de fortuna y poder. Fué encarcelado, torturado, exiliado.
Murió en Florencia, hallándose en la indiferencia de sus contemporáneos, a los 58 años.

Me gusta el libro. Me gusta el escritor, un hombre como la mayoría; con virtudes y defectos. Un pensador, político, historiador, idealista en muchas de sus opiniones. Cierto que quizá me falta mucho por leer acerca de él, y de su pluma. Y que mi opinión puede ser muy elemental... Pero me gusta. Y me gusta su nombre; tanto, que casi logro desligarlo del significado y la connotación que se le ha dado a la palabra "maquiavélico". 
De paso, agrego que si bien, quizá por el tema que tratan, cabe de algún modo comparar a El príncipe con El Arte de la guerra; se hallan bastante lejos tanto en la profundidad de las ideas; en la elegancia del texto; como en el nivel de malicia, y ausencia de ética que caracterizan a El arte de la guerra.

«No puedo menos de hablar de la adulación que reina en todas las cortes; vicio sobre el cual los príncipes deben estar siempre alerta, y del que no se verán libres, a menos que utilicen la prudencia y mucha habilidad. Tienen los hombres tanto amor propio y tan buena opinión de si mismos, que es muy difícil preservarse del contagio; además de que, queriéndolo evitar, pudieran también disminuir su justo aprecio. El mejor arbitrio que pueden tomar los príncipes para librarse de los aduladores es manifestar que no les ofende la verdad; pero si cualquiera tuviera la libertad de decirles lo que quisiera, ¿en que vendría a quedar entonces el respeto debido a la majestad del soberano?.
El príncipe prudente guarda un justo medio, escogiendo hombres sabios por consejeros, y permitiéndoles a ellos solos que le digan francamente la verdad sobre las cosas que les pregunte y nada más. [...]»

Niccolò Machiavelli, «Il principe»

jueves, enero 15, 2015

Wilde...



He tenido la oportunidad de reencontrarme con algunos de mis primeros libros. Y me hé topado de pronto con Wilde. Lo hallé casi como aquella vez, en que sus cuentos pasaron de las manos de mi padre, a las mías.

Entonces, conocer a Wilde, fué de lo más fascinante. Lo suyo, a diferencia de casi todo lo que había leído; no era una belleza simple. No era la luz, así  sencilla. Era la luz rosada, o la luz que se cuela suavemente en la cortina; era luego, algo incandescente, chispeante. Los pájaros y las flores, sentían, pensaban con inocencia, pero con una intensa sensibilidad. Los elementos pequeños básicos y hasta superficiales, cobraban una importancia que me ayudaba a descubrir; a ver las cosas de otro modo.

Una mariposa, una libélula era descrita de la manera más suave, leve-leve, preciosa. Wilde tenía un lápiz... No, no digo un lápiz: un pincel, que utilizaba de una manera única, para pintar de los colores más hermosos, de nuevos matices; ordinarias hojas en blanco, que se volvían lugares poblados de ternura y sensibilidad.

En sus trazos los árboles y los animales, tomaban una vida que vibraba, que latía. Que se alegraba, que se dolía; que hasta se sacrificaba en pro de otros. Los pequeños detalles, eran importantes y la hermosura también se componía; necesitaba de ellos. Entre sus letras, algo insignificante, podía convertirse en algo elegante y delicado.

Creo que Oscar Wilde, es de los pocos escritores, que me ha llevado hasta la tristeza de las lágrimas... recuerdo noches pensando con nostalgia en alguno de sus cuentos...
Más adelante, lo descubrí en otra faceta más mordaz, pero que siempre conllevaba reflexión. Cierto que su vida fué agitada y oscura en algunos momentos. Cierto también que es más reconocido por su ironía (que también me encanta) que por su ternura.

 Pero creo también, que esa misma sensibilidad, que desbordaba en sus cuentos para niños; lo llevó a juzgarse a sí mismo, en obras como El retrato de Dorian Gray...

Puede acaso uno hacer todo lo que desee; dejarse llevar por los instintos, sin que el alma se afecte; sin lastimarse a uno mismo?... Eso es más o menos, en lo que deriva toda la trama de esta obra fascinante. Recuerdo que muchas veces luego de leerla; al mirarme al espejo, pensaba con temor en como me vería en realidad; en como estaría mi alma.

En fín, que aúnque  el final de Dorian, lleva implícito ese arrepentimiento que cobija a varios de sus personajes; resulta trágico. Yo habría preferido, que Dorian terminase como El gigante egoista, o algo por el estilo...

Hay mucho por hablar de Wilde... Para mí, es uno de esos escritores de los que uno se despide con el deseo de reencontrarlo alguna vez; así inesperadamente, como me ocurrió esta tarde amarilla de sol y luz, y tan pequeñas mariposas...

Image from the collections of the State Library of NSW.Collection 24: Australian flowers, 1787-1799 / by George Raper.http://www.acmssearch.sl.nsw.gov.au/search/itemDetailPaged.cgi?itemID=812965

miércoles, noviembre 19, 2014

TÚ Y YO [Paul Géraldy]


Este libro me gusta… Me gusta la cubierta; es linda, romántica. Los colores se mezclan bien. La foto de antaño, un hombre con flores, una mujer con una carta. Además el prólogo lo hizo el colombiano Ismael Enrique Arciniegas, y nos recuerda que: “Los matices de las lenguas, especialmente de la francesa son intraducibles”… “La intimidad espiritual, ciertas reconditeces de expresión, no encuentran campo exacto de una lengua a otra”;  menciona que de todos a quiénes tradujo, Géraldy,  fué el más difícil  para ponerlo en rima castellana…
 Me gusta Paul Géraldy…  y tiene un algo que me hace identificarlo con Thackeray.  Y, como con ese estilo de hombre que se sienta sólo a beberse un par de tragos, mientras  lee un libro o escucha música… pensativo.  Pero también me lo imagino así: celoso, imperativo, como se describe en uno de sus poemas… y ahí me gusta un poco menos. En fin, sus versos son sueltos, cotidianos. Su poesía se siente espontánea, libre, sencilla… bonita.


XV

CONFESIÓN

Sé que soy irritable, celoso, imperativo,
Infeliz, exigente, que razones no escucho;
Que siempre estoy buscándote querellas sin motivo;
¡Y crees que no te quiero… y es que te quiero mucho!

Te busco, te regaño, y hago tu vida triste…
Serías más dichosa por todos consentida,
si para mí no fueras cuanto en el mundo existe,
y si este amor no fuera todo el bien de mi vida.





viernes, abril 18, 2014

El maravilloso "Gabo"


“Y creía de buen corazón que era posible repartir la felicidad y sobornar a la muerte con artimañas de soldado”
El otoño del Patriarca, Gabriel García Márquez.

Recuerdo “sus rosas” que se abrían haciendo ruido de papel al amanecer; las lluvias casi interminables; “el jardín de la lluvia”; “La ventana desde la que parecía, que la lluvia cayera en otra parte”,  y el sabor a ventana que podía tener un café; frutos de su imaginación y de su profunda sensibilidad.

A veces sorprendía en algún aparte con  una expresión poética de una belleza que hacia estremecer: “Una cigarra instaló su pito en el patio. El sol maduró pero ella no lo vio agonizar sobre las begonias”. O con  sensaciones especiales: “sintió que el barco del universo había llegado a un puerto mientras el dormía”,   “Cuando pasó el cataclismo siguió oyendo músicas en la tarde sin viento”, “Sábado de agosto que hacia crecer percebes en los espejos.”
“El coronel  no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban”.  
García Márquez lo llevaba a uno a viajar en el tiempo. En algunos de los pasajes de sus libros, se sentía como ir caminando por “senderos que se bifurcan”  al estilo de Borges,  y más allá,  a cuestas de ese  "surrealismo" tan especial que lo caracterizaba.

Me asombré muchas veces con sus sueños y sus espejos;  y la mayoría de las veces me dejaron con desazón “sus amores”,  el peor desenlace…  el de Billy Sánchez  y la nena Daconte. Tanto como me fascinaba con sus objetos insólitos o antiguos: “Las tormentas de nieve del enero cautivo de los pisapapeles de cuarzo, los aparatos de astrónomos y boticarios”, etc…, o con sus  ironías “La vaina en éste país es que a la gente le sobra demasiado tiempo para pensar, y buscando la manera de mantenerla ocupada, restauró los juegos florales de marzo y los concursos anuales de las reinas de belleza”
Pero creo que la mayoría lo relacionamos con el realismo mágico de su Macondo  y las mariposas amarillas; Relato de un naúfrago,  y Ojos de perro azul.  Recuerdo también, que un ejemplar de  la novela El amor en los tiempos del cólera;  es un elemento importante en la película Serendipity…  Y además hay canarios,  arrendajos, loros, turpiales, etc.,  pájaros por montones en sus libros…

….Muchas gracias, y buen  viaje, Gabo.

Pintura: Klatschmohn und Schmetterlinge, Van Gogh, Saint-Rémy, April/May 1890
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Van_Gogh_-_Klatschmohn_und_Schmetterlinge.jpeg

sábado, noviembre 10, 2012

En noviembre de hace 94 años, por éstos mismos días,  terminó la primera guerra mundial; el día a día está consignado “fríamente” en un libro que he abierto muchas veces, y del que jamás he leído más de media página, pese a que el tema me interesa. En cambio, leí hace mucho tiempo con asombro y tristeza a Ernst Junger en “Tempestades de acero”;  y ya no leí más de la Gran guerra. Luego sin querer, la encontré de nuevo y de una manera menos directa, a veces apenas alusiva en obras como “La Montaña mágica” de Thomas Mann; o “Adiós a las armas” de Hemingway y en la película “En el amor y en la guerra”, relacionada con la vida del mismo escritor. Pero sin duda alguna,  al menos para mí, la historia más impactante en que se alude a ella [y a propósito del título de la película mencionada] es El doctor Zhivago… recuerdo al llegar al final, un desconcierto, que se acentuó con la última parte [que no esperaba]  titulada VERSOS DE YURI ZHIVAGO;  pues me transmitió la impresión  de  la  existencia real del personaje, como no me ha pasado nunca con ningún otro de ningún libro. Lo Imaginé allí en la ventana, en su escritorio;  en otro tiempo, en un lugar lejano;  pensando, escribiendo… 


Ya no estoy más, y tú sigues viviendo
Y el viento que gime y llora,
Conmueve el bosque y permanece,
No en cada abeto suelto,
Sino en el bosque entero, en todos sus árboles,
Como grandes veleros de mar adentro
Sobre el agua apacible del fondeadero,
Y no por puro arrebato
O furor caprichoso,
Sino para prestarle a tu pena
Las palabras que  convienen a una canción de cuna.
Poema 8, El viento.

“[…] Desde la mañana, los oídos
Le zumban sin cesar. ¿Es realidad
O bien lo sueña?
Y ¿por qué le asalta
De continuo el incansable recuerdo de la mar?
Cuando la escarcha que cubre la ventana
No le permite ver la luz del día,
La angustia de la desesperada situación
Se asemeja más a los desiertos de la mar.
Le había sido tan querida
Que el más pequeño de sus rasgos
Era como la huella que el oleaje
Deja en la arena de la orilla […]”
Fragmento del Poema 16, Separación.

“[…] Entre el eco de las palabras pronunciadas,
En los huertos vallados con tablillas
Las ramas de manzanos y cerezos
Se visten de colores blanquecinos.
Y cual blancos fantasmas, penden
Sobre el sendero los árboles a miríadas,
Como si desearan despedirse
De la blanca noche, que tanto los contemplara […]”

“[…] Con su primer temblor roza la aurora,
Cual mariposas de gas unos faroles.
Lo que yo te susurro se asemeja
Mucho a las soñolientas lejanías […]”
Fragmentos del Poema 4, La noche blanca.

Textos extraídos de: Decimoséptima parte de El doctor Zhivago [Boris Pasternak]

miércoles, julio 15, 2009

Un amor “divinizado”…


"No queda en mi ni una sola gota de sangre que no tiemble; reconozco las señales de mi antigua llama [...]”
Dante

"Dante Alighieri and Beatrice Portinari [Henry Holiday] 


"[...] Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque la aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige."
Julio Cortazar [Rayuela]

Florencia Italia, corre el año 1274. El niño tiene 8 años, la niña 9, ambos pertenecen a familias importantes. Por primera vez se produce el encuentro; el niño emotivo y sentimental, se siente deslumbrado... La niña indiferente, no corresponde. Ninguno de los dos puede imaginar el valor, que para la literatura, tendrá ese infantil encanto, producido en el alma de un niño tan sensible.“Beatriz me miró con ojos brillantes de amor, tan divinos, que deslumbrados los mios, solo acerté, presa de indecible desmayo, a bajar mi vista al suelo [...]” “[...] como la nota musical con el compás, así recuerda mi memoria al fijarme en los hermosos ojos de Beatriz, Amor que me tendió sus redes para aprisionarme”
“Beatriz, con una sonrisa tan deliciosa que Dios parecía regocijarse en el semblante de mi amada…”“Debo decir que el hermoso rostro de Beatriz me desviaba de todo otro pensamiento del que ella me inspiraba y de ninguna otra ocupación que la de contemplarla. Me produjo un éxtasis con su sonrisa, del que no salí hasta que ella me dijo: -Vuelve en ti y escucha, que no es únicamente en mis ojos donde está el Paraíso."

Acaso luego de ese primer encuentro, tan solo se vieron 9 años más tarde, y en una última ocasión, luego… Es decir, apenas coincidieron tres veces… ¿O quizá se encontraron escasamente una vez en la vida?. No se sabe… Lo que parece seguro, es que por increíble que parezca, jamás sostuvieron una conversación...“¡Oh mujer en quien vive mi esperanza…”
"¡Oh, divina! Tus palabras me confortan cada vez con mayor fuego…”
“Su recuerdo contrae mi espíritu lo mismo que una pupila débil cuándo la ofusca el sol y, el recuerdo de su sonrisa paraliza mi pensamiento. Desde que vi a Beatriz, cuándo se cruzó en mi vida hasta la actualidad, no se ha interrumpido la inspiración que a ella debo, ni la continuidad de mi canto”.
“Más que nunca se hallaba mi alma enamorada de aquella dama, cuyo deseo de contemplarla no se apaga jamás en mi, porque todos los encantos que el arte y la naturaleza han podido producir para exaltar la belleza del cuerpo humano apenas hablaban a mi vista embargados mis sentidos al fijar de nuevo mi atención en el dulcísimo rostro de Beatriz”
En definitiva, el amor de Dante, no fue correspondido. Quiénes se inclinan por pensar que mantenían al menos un trato social; especulan que Beatriz, escuchaba en las reuniones los sonetos que escribía el poeta y presintiéndose la musa, le retiró el saludo.
“Recreábase mi vista en el rostro felicísimo de Beatriz, cuándo invitado por ella, dirigí mis ojos hacia otro objeto, teniendo en el placer de obedecerla la contrapartida de no seguir contemplándola”
“Parecióme Beatriz tan severa como a un hijo su madre irritada…”
“…siguió en su actitud regia y altiva, como aquel que al hablar reserva para el final las más calurosas palabras. -Mírame bien, soy yo; soy, en efecto, Beatriz”
Ella se casó en 1287 con un banquero llamado Simone dei Bardi, y murió en 1.290 contagiada de peste bubónica, cuándo apenas contaba con 24 años.
“Cubierta con el velo y en la orilla opuesta de la verde margen, pareciame que se vencía a sí misma en su primitiva belleza mucho más de lo que vencía a las demás mujeres cuando vivía en el mundo”
Tal acontecimiento fue terrible para Durante, quien al parecer, se desbocó, involucrándose con un buen número de amantes.
[Beatriz]: “Sostúvele algún tiempo con mi presencia; mostrándole mi juvenil rostro le llevaba por el camino recto, pero en cuanto estuve en el umbral de la segunda edad y cambié de vida, separándose de mi se entregó a otros amores. Cuándo de carne me transformé en espíritu, creciendo en hermosura tanto como en virtud, fui menos grata y amada por él. Encaminó sus pasos por erradas sendas…”
[Dante]: “…Tras un amargo suspiro, que apenas me dejó aliento para responder, pude articular, entre sollozos: -Apenas se me ocultó vuestro rostro, ofrecíanse a mi vista falsos placeres que extraviaron mis pasos.”
[Beatriz]: “Con todo, para que más te aproveche la vergüenza de tu error, y para que otra vez resistas con la fortaleza el canto de las sirenas, suspende el llanto y escucha: de este modo sabrás que mi carne sepultada debía infundirte contrarios pensamientos. Ni la naturaleza ni el arte te mostraron igual encanto al de los bellos miembros en que estuve contenida y que hoy son polvo de la tierra. Y si mi muerte te privó de semejante placer, ¿Qué cosa mortal podía colmar tus deseos? Al primer desengaño de tan falaces ilusiones debiste volver tus ojos al cielo en pos de mi que no cabía semejante engaño. No debieron abatirse tus alas para ser blanco de otros golpes, de una jovencita o de otros objetos igualmente vanos y efímeros…”
El se casó en 1292 con Madonna Gemma, con quién lo habían comprometido sus padres, desde que tenia 12 años; y tuvieron varios hijos.
Escritor, músico, dibujante, filólogo, astrónomo, historiador, matemático, político… uno de los grandes pensadores de la historia: Dante Alighieri, su inspiración: Bice di Folco Portinari.
Dante inmortalizó a Betriz en La vitta nuova y en La Divina comedia. En ésta última, es Beatriz, quién impulsa a Virgilio, Para que guíe a Dante en el trascendental recorrido que inicia desde el infierno.
Beatriz es la representación de la Teología, o de la fe,de la Gracia Divina, quién se le aparece a Dante en su arribo al Paraíso terrestre. Pero evidentemente en muchos apartes de la obra; las apasionadas, dulces, tiernas o respetuosas palabras de Dante, parecen dirigidas a Beatriz la mujer. A esa mujer, por quien sintió un amor profundísimo, pero irrealizado en el plano físico.
 Beatriz, una mujer idealizada… Tanto como para bautizar un don, una virtud… con su nombre.
 Así fue éste amor; un amor platónico, quimérico, más espiritual que humano; que si bien, materialmente no se concretó; si marcó hondamente la vida de un intelectual, y para deleite de muchos, fue el alma de la inspiración, de dos de las grandes obras de la literatura europea y universal.

“… Y después me llevaron hacía el pecho del Grifo, dónde se hallaba Beatriz vuelta hacia nosotros, y añadieron: -No distraigas la vista: estás ante las esmeraldas de su rostro, desde las que el amor te lanzó un días sus flechas.  Mil ardientes deseos atrajeron mis ojos hacia aquellos tan brillantes, que aún estaban fijos en el Grifo; éste se reflejaba en ellos como el sol en un espejo, ya de un modo, ya de otro. Considera, lector, si yo estaría maravillado al verle inmóvil en sí y transformarse, no obstante, en su imagen reflejada. Mientras mi alma, llena de júbilo y asombro, gustaba de aquel manjar que, al saciarle, hace que más se ansíe…”
“Mi espíritu que por tanto tiempo no se había sentido abatido, temblando de admiración en su presencia, sin que mis ojos la reconocieran, sintió, no obstante, el gran poder del antiguo amor, a causa de la virtud que de ella procedía. En cuanto mis ojos contemplaron aquella alta virtud, ya enseñoreada de mi antes de haber salido de la infancia, volvíme hacia la izquierda, con la solicita mirada del niño que acude a su madre cuando tiene miedo o está afligido, para decir a Virgilio:
-No queda en mi ni una sola gota de sangre que no tiemble; reconozco las señales de mi antigua llama”

* En azul y rosa: Fragmentos de “La Divina Comedia” de Dante Alighieri

lunes, mayo 18, 2009

Hasta luego a Mario Benedetti

"Todos sabemos que nada ni nadie 
habrá de ahorrarnos el final
Sin embargo hay que vivir
como si fuéramos inmortales"
Benedetti


El genial Mario Benedetti, se marchó… Lo casi translúcido, tácitamente expresado es que quería estar con su esposa, con quien compartió aproximadamente 60 años y murió hace casi tres:
“Al buen amor se lo llevó la muerte 
Y no sé para quién seguir viviendo” [“Testigo de uno mismo” 2008]
De seguro ya le había dado alcance a la verdad… Ya sabía lo que era el mundo; tanto en “Pasatiempo” como en “Curriculum” hablaba de una especie de encuentro con la verdad, de descubrir la realidad, justo en la antesala a la muerte. De la muerte hablaba como del amor… sencillamente, sin ponerle misterio [“cero”, “como si nada” y otros más]:

“La muerte no se siente venir 
Pensaba el tempano
Y estaba derritiendose”


"Cuando me entierren
Por favor no se olviden
de mi bolígrafo"

Y en éste momento de nostalgia y de tristeza por su partida:

“Que tentación echar una botella al mar 
Poner en ella por ejemplo un verde un duelo una proclama...”

Lo vamos a extrañar pero su poesía está viva 

...“Quizàs más lo primero que lo segundo 
y también viceversa”