El niño que fui llora en la calzada.
Todo lo que te rodea rebosa vida. No estás solo. Siempre estás rodeado de tu familia. «Todos los árboles, enseñaban los antiguos rabinos, conversan entre si y con todos los seres vivos» (Midrash Bereshit Raba 13,2) «Hasta los planetas y las estrellas tienen sus propios cantos» (Sefer HaZohar, vol 1, folio 231 b).
«El estudioso de la historia de la filosofía comprende bien cuán poderosamente influye en la mente del más grande genio el pensamiento corriente de su época. Esto ha sido bien expresado por un escritor alemán (Lehmann), que dice: «El carácter de un sistema de filosofía es, tal como el de cualquier otra obra literaria, determinado antes que nada por la personalidad de su creador. Toda verdadera filosofía refleja la vida del filósofo, así como toda poesía verdadera la del poeta. En segundo término, lleva las marcas generales del periodo a que pertenece».
Franz Boas en Cuestiones fundamentales de antropología cultural
Hace siglos de la sentencia de Ieshúa: «La verdad os hará libres»
Recuerdo también la frase del militar israelí Moshé Dayan, tan apropiada para estos tiempos:
«La libertad es el oxígeno del alma».Ciorán
Leía un comentario irónico de cómo acabar con lo que no nos conviene. Una mujer contaba, que como le parecían bellos, atraía a los pájaros a su casa dándoles de comer; pero a los pocos días había excremento que tenía que limpiar, así que -en palabras vulgares- termina su relato diciendo que dejó de alimentarlos, para ahorrarse ese esfuerzo.
Y recordé a Horacio que decía irónicamente, que la paz del mundo era como un desierto; como un lugar luego de una guerra.
No amar es fácil en apariencia, si uno no ama, no tiene que cuidar, no tiene que esforzarse, no tiene que dar. Quien no ama ni siquiera al más pequeño animal, no tiene que preocuparse de darle de comer.
Así pasa mucha gente la vida «feliz de no amar» en relaciones estériles que no les representan compromisos o amando cosas y no seres, sin saber lo desgraciados que son. No saben que unido al esfuerzo, al dolor de amar, va atada una belleza divina y se siembra una semilla que en algún momento va crecer para darnos frutos, sombra. Una recompensa que se siente desde ya, y que en el mundo venidero debe tener un sabor incomparable, por algo Ieshua tomó nuestras cargas… era el modo de enseñarnos lo que es amar..
La paz del desierto de Horacio es poco más incluso, que la aridez y lo estéril de no amar.
La pobre mujer de la que hablé al inicio, no entiende aún, que alejó la vida, que ya no es parte de la belleza del vuelo de esos pájaros...
Luego de días tristes y noches sin dormir, de pronto… algo no parecido, sino la felicidad misma, ocurrió ayer. El Eterno me permitió repetir un rol en este puente que llaman vida.
La vida incesante y preciosa cómo un milagro, cómo el amor, cómo un poema.
En algo nos parecemos en estas fotos de hoy...
Alguna mañana como ésta, una tristeza inefable, nostalgia de lugares ajenos; de ocasos en tardes extraviadas, barcos bordeando costas de relieves desconocidos, nubes de filigrana. Cantos, voces que ya no se escuchan. Escribir en la soledad... desde la soledad. Intentar acercarse -quizá- inconscientemente por rutas del alma, del pensamiento a la gente que se ama.
La geografía del corazón. Una nostalgia que es y a la vez no, de Chiloé, de Puerto Montt, de algún lugar que pueblan apenas los recuerdos. Hay espacios que siempre nos retienen.
Una mañana como ésta, recuerdo pájaros distantes que amé, tiuques. Los tiuques de Chiloé que me enseñó alguien que ya no está. Otros pájaros hermosos también aun danzan en cielos lejanos.
En recuerdo, también de don Jaime Conde [que el Eterno lo tenga con bien] que me enseñó la nostalgia de Chiloé. Extraño leerlo, saber que me lee.