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martes, febrero 14, 2023

 



El niño que fui llora en la calzada.

Lo dejé allí cuando llegué a ser quien soy;
mas hoy quiero, viendo que soy nada,
ir a buscar aquel que fui donde quedó.

¿Ah, cómo habré de encontrarlo? Quien
equivocó su arribo, ya tiene el retorno errado.
Ya no sé de dónde vine ni dónde estoy.
Por no saberlo mi alma está varada.

Si, al menos, alcanzara en este lugar
un monte alto desde donde pueda al fin
cuanto olvidé, mirándolo, recordar

en la ausencia, al menos sabré de mí,
y al verme tal como fui a lo lejos, he de hallar
en mí un poco de cuando era así.

F. P.

Pintura: Majid Arvari

jueves, enero 19, 2023



Todo lo que te rodea rebosa vida. No estás solo. Siempre estás rodeado de tu familia. «Todos los árboles, enseñaban los antiguos rabinos, conversan entre si y con todos los seres vivos» (Midrash Bereshit Raba 13,2) «Hasta los planetas y las estrellas tienen sus propios cantos» (Sefer HaZohar, vol 1, folio 231 b).


Jean-Baptiste Camille Corot, El Bosque de Coubron [1872]


lunes, marzo 01, 2021

Transcurrir...


 Esa idea de ir «viajando en el tiempo» como si la casa o  el lugar donde uno está  o transcurre, asemejase un tren -que viaja en el tiempo- desde el que se ve por la ventana, y van «pasando cosas» de pronto personas, aves, una lluvia de momento... la tuve mucho tiempo sin hallar algún texto que se acercara; hasta que Canetti me trajo a Musil...


«No es seguro que vaya a suceder así, pero semejantes fantasías recuerdan los sueños de los viajes en que se refleja el incesante movimiento que nos arrastra. Son superficiales, inquietos y cortos. Sabe Dios en qué acabarán. Se debería creer que en cada momento tenemos en nuestra mano los elementos y la posibilidad de ponernos a la obra y de planearla para todos. Si no nos satisface el asunto de la velocidad, inventemos otra cosa. Por ejemplo, una cosa lenta, con una felicidad fluctuante como un velo, misteriosa como un caracol marino y con una profunda mirada de vaca que ya los griegos fantasearon. Pero esto no es así ni mucho menos. La cosa nos tiene dominados. Día y noche viajamos dentro de ella, y en ella desarrollamos toda nuestra actividad; allí se afeita uno, come, ama, lee, ejerce el propio oficio, como si las cuatro paredes estuvieran fijas y lo inquietante es que las paredes viajen sin que lo advirtamos, y los raíles se proyecten como largos hilos tangibles y curvados hacia adelante, pero sin saber hasta dónde. Por encima de todo se pretende tomar parte de las fuerzas que guían el tren del tiempo. Éste es un papel muy confuso: cuando se mira afuera, después de algún tiempo, se ve que el paisaje ha cambiado; lo que aquí pasa de largo, pasó; no puede ser de otra manera, pero, pese a todo sentimiento de entrega, cada vez adquiere más fuerza un sentimiento desagradable, como de haberse pasado del lugar de destino o haber ido a parar a una falsa desviación. Un buen día aparece la frenética necesidad; ¡apearse!, ¡saltar! ¡Un deseo de ser impedido, de no seguir desarrollándose, de parar, de retroceder al punto que precede a un falso empalme! En aquellos buenos tiempos del pasado, cuando aún existía el Imperio austríaco, se podía abandonar el tren del tiempo en un caso así, tomar un tren corriente de una vía férrea común y volver a la patria».

miércoles, octubre 28, 2020

 «El estudioso de la historia de la filosofía comprende bien cuán poderosamente influye en la mente del más grande genio el pensamiento corriente de su época. Esto ha sido bien expresado por un escritor alemán (Lehmann), que dice: «El carácter de un sistema de filosofía es, tal como el de cualquier otra obra literaria, determinado antes que nada por la personalidad de su creador. Toda verdadera filosofía refleja la vida del filósofo, así como toda poesía verdadera la del poeta. En segundo término, lleva las marcas generales del periodo a que pertenece».


Franz Boas en Cuestiones fundamentales de antropología cultural

lunes, octubre 12, 2020


 

sábado, octubre 10, 2020

sábado, septiembre 19, 2020

La verdad & la libertad


Hace siglos de la sentencia de Ieshúa: «La verdad os hará libres»

Recuerdo también la frase del militar israelí Moshé Dayan, tan apropiada para estos tiempos:

«La libertad es el oxígeno del alma».

lunes, septiembre 14, 2020

Amar


 Que el hombre no ame nada y será invulnerable». («Chuang-tzé»). Máxima profunda como inoperante.

Ciorán


Leía un comentario irónico de cómo acabar con lo que no nos conviene. Una mujer contaba, que como le parecían bellos, atraía a los pájaros a su casa dándoles de comer; pero a los pocos días había excremento que tenía que limpiar, así que -en palabras vulgares- termina su relato diciendo que dejó de alimentarlos, para ahorrarse ese esfuerzo.

Y recordé a Horacio que decía irónicamente, que la paz del mundo era como un desierto; como un lugar luego de una guerra.

No amar es fácil en apariencia, si uno no ama, no tiene que cuidar, no tiene que esforzarse, no tiene que dar. Quien no ama ni siquiera al más pequeño animal, no tiene que preocuparse de darle de comer.

Así pasa mucha gente la vida «feliz de no amar» en relaciones estériles que no les representan compromisos o amando cosas y no seres, sin saber lo desgraciados que son. No saben que unido al esfuerzo,  al dolor de amar, va atada una belleza divina y se siembra una semilla que en algún momento va crecer para darnos frutos, sombra. Una recompensa que se siente desde ya, y que en el mundo venidero debe tener un sabor incomparable, por algo Ieshua tomó nuestras cargas… era el modo de enseñarnos lo que es amar..

La paz del desierto de Horacio es poco más incluso, que la aridez y lo estéril de no amar.

La pobre mujer de la que hablé al inicio, no entiende aún, que alejó la vida, que ya no es parte de la belleza del vuelo de esos pájaros...

sábado, septiembre 05, 2020

 Luego de días tristes y noches sin dormir, de pronto… algo no parecido, sino la felicidad misma, ocurrió ayer. El Eterno me permitió repetir un rol en este puente que llaman vida. 

La vida incesante y preciosa cómo un milagro, cómo el amor, cómo un poema.

En algo nos parecemos en estas fotos de hoy...






lunes, agosto 31, 2020

«En un amor la mayoría busca una patria eterna. Otros, pero muy pocos, el eterno viajar. Estos últimos son melancólicos que han de rehuir el contacto con la madre tierra. Buscan a quien mantenga alejada de ellos la nostalgia de la patria».


Walter Benjamín en «Calle de sentido único»

domingo, mayo 17, 2020

Alguna mañana como ésta, una tristeza inefable, nostalgia de lugares ajenos; de ocasos en tardes extraviadas, barcos bordeando costas de relieves desconocidos, nubes de filigrana. Cantos, voces que ya no se escuchan. Escribir en la soledad... desde la soledad. Intentar acercarse -quizá- inconscientemente por rutas del alma, del pensamiento a la gente que se ama.

La geografía del corazón. Una nostalgia que es y a la vez no, de Chiloé, de Puerto Montt, de algún lugar  que pueblan apenas los recuerdos. Hay espacios que siempre nos retienen.

Una mañana como ésta, recuerdo pájaros distantes que amé, tiuques. Los tiuques de Chiloé que me enseñó alguien que ya no está. Otros pájaros hermosos también aun danzan en cielos lejanos.


En recuerdo, también de don Jaime Conde [que el Eterno lo tenga con bien] que me enseñó la nostalgia de Chiloé. Extraño leerlo, saber que me lee.






lunes, febrero 20, 2017

Sabina

Recién pasadas las tres de la tarde una anciana con un bastón atraviesa con dificultad una calle. La tarde rosada impresiona su vista. Se confunde con el paso de los carros; su oído cada vez le advierte menos… pero no importa, ya que como tantas otras cosas; en ese punto de la vida, lo que importa es el recuerdo. 

Vá hacia la casa de la nieta de una mujer a la que amó y sirvió con devoción casi como si fuera una marca. Como si fuera un designio seguir sirviendo a su prole aunque ya no tuviese ninguna obligación. La piel morena signo de su raza, ademàs reseca por el sol de tardes casi interminables en su chagra la distingue, pero no menos que su mirada triste que delata una nostalgia de una vida feliz en un pueblo en la frontera colombiana con el Brasil, de donde llegó con su familia y su esposo, fallecido mucho tiempo atrás.

Como si fuera una alegría nueva, recién descubierta, golpea casi nerviosa una de las puertas de la casa de las 4 palmas. De pronto un rostro que ama con la belleza y la dulzura con la que se ama lo que siempre se cree superior de algún modo (aunque no lo sea) la recibe con ternura y afecto. La viejita sonrié, procura poner a un lado su bastón y como un amago de abrazo tímido abre sus brazos. Por esa costumbre surgida de su humildad, no pasa a la sala, sino que se dirige al patio, recibe algo de comer y cuenta un par de recuerdos y una tristeza. Caída la tarde, la llevan de vuelta a su casa. 

Ese día fue un día hermoso entre los otros. Le costó trabajo el trayecto largo desde su casa bajo el sol, tuvo miedo quizá, se confundió con el nuevo trajín del pueblo que se fué volviendo grande; pero habló con el matrimonio aquél que ama, quizà tuvieron un gesto lindo, quizá rió con alguna frase que su oído le permitió. Comió a gusto entre el reproche cálido de: -¿Por qué se viene sola?, ¡deje que nosotros vamos a verla!. Ese recuerdo la acompañará casi con una sonrisa hasta que la cubra el sueño en la  inmensa soledad de su esposo, hijos y nietos que ya no son su compañía. Cruza sus manos desgastadas y ajadas, ahora débiles, que antes cosecharon yuca, y que sobre el calor del barro sirvieron para hacer fariña, cazabe, pescado ahumado, y para servir con apremio y amor a quiénes quiso.

Otra noche la luna menguante resplandece de un amarillo pálido, un pájaro lanza un canto triste. El calendario dice que es febrero, a ella no le importa. Su cédula decía que nació el 31 de diciembre y ella sospechaba que no era verdad. Cree que se quedó dormida.

Muy lejos alguien pronuncia su nombre y llora, con un recuerdo suyo… una «cuya vegetal» entre sus manos rebosante de chivé, ofrecida con alegría y casi humildad (como si fuese ella la que recibiese) a una niña, y una sonrisa tímida mientras pronuncia largamente:  ¡niñaaa!, y empuja delicadamente su hombro, como avergonzada por «las gracias» que escucha, como si fuera casi un honor servir, ahora a la bisnieta de la mujer a la que amó y sirvió con tanta entrega.

Algo de esa niña que se desdibuja, también se fué ayer, amada Sabina. Sabinita… Buen viaje. Que El Creador la reciba con bien...

sábado, noviembre 19, 2016

A veces un momento de la vida como una escena de una película... y suena como banda sonora, la lluvia incesante o la música de las estrellas.

jueves, octubre 06, 2016

“[...] después de haberse fustigado a si misma con este arrebato de sinceridad, se quedó mirando al starets con una fijeza provocadora. 
Y el starets repuso: 

-Eso mismo me dijo hace ya mucho tiempo un médico amigo mío, hombre inteligente y de edad madura. Se expresaba tan francamente como usted, aunque bromeando con cierta amargura. Me decía: «Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular, individualmente. Más de una vez he soñado apasionadamente con servir a la humanidad, y tal vez incluso habría subido el calvario por mis semejantes, si hubiera sido necesario; [...]"

«[...] Apenas me pongo en contacto con los hombres, me siento enemigo de ellos. Sin embargo, cuanto más detesto al individuo, más ardiente es mi amor por el conjunto de la humanidad.»



lunes, septiembre 12, 2016

La vida es dulce!

“La vie est douce comme un poème
 Légère comme le vent
Et chaude comme la terre
La vie est bonne comme le pain
Et tendre comme le sable
La vie est douce,
Légère
Et chaude
Et bonne et tendre […]”

“La vida es dulce como un poema,
Ligera como el viento
Y cálida como la tierra.
La vida es buena como el pan
Y  tierna como la arena.
La vida es dulce,
Ligera
Y cálida
Y buena y tierna […]”

Fragmento del poema Une chanson d’amour [Nicole Cage-Florentiny]

lunes, agosto 29, 2016

Del amor...

Lévi-Strauss hablaba de las costumbres de los grupos sociales, como las normas a seguir que constituían sus marcos de comportamiento; narraba que la única prohibición uniforme en todas las culturas que tuvo la oportunidad de conocer se refería al incesto vg. padres e hijos. Jostein Gaarder hablaba de el recato como algo que surge del individuo, que es intrínseco. 
Asi, pienso que fuimos puestos por El Creador en un lugar determinado, y que ese lugar nos condicionó a unas formas de comportamiento, nos señaló que estaba bien y que mal en nuestra etapa de formación y obvio también como adultos. Independientemente de lo que nos inculcaran nuestros padres. Lo que hacen nuestros amigos está bien o corresponde a lo que «podemos permitirnos» hacer en las distintas etapas de la vida… 
Recuerdo el juego de «la verdad o se atreve» tan de mi juventud, que me llevó a terminar más de una vez ennoviada… luego de algún beso impuesto. Recuerdo una ocasión en que la imposición fue besar a una de mis mejores amigas; estábamos todos muy ebrios, y aún así me pareció como un sueño, o, sea ¿es verdad esto?, o, sea ¡incluso mi amiga estaba dispuesta a cumplir la imposición!… Recuerdo que dije no, y subí de prisa las escaleras del apartamento donde estábamos, me fuí entre expresiones de falsa o mojigata… que no es para tanto. Lo mismo me pasó jugando juegos de quitarse las prendas… ¿en serio se podía estar uno allí quitándose la ropa hasta el final?...
No, porque hay algo extraño, algo en el alma que se revela y se rebela y no acepta ciertas cosas, y le repugnan… no como una virtud sino como un sentimiento libre. Y pero ser un extraño en medio de un mundo normal de «amor libre» en el que la mayoría se deja llevar por los sentidos hasta donde los conduzcan, a merced del momento y de la persona que «se ame» en el momento, no es agradable. Ni cuando sé es jóven ni a mi edad. Pero cuando se es lo suficientemente maduro y no hablo de edad, llega un punto en el que ya esas cosas no parecen normales sino terribles… y ya no importa si te sientes tan distinto a los demás porque tienes una luz pequeña y tenue pero constante, que te alumbra y que necesitas para no temer.
Porque no soy de donde es mi piel, sino de donde es mi alma, ese sitio donde solo cabe lo verdadero sin artificios ni disfraces. Mi alma prima sobre el entorno.
Y la pregunta es si "el amor" es lo que nos da vía libre para ser promiscuos, carnales y hasta perversos… si aún entre esposos es un pasaporte para ser capaces de las cosas más bajas para obtener placer; de lo más sucio... hasta de una infidelidad consentida y compartida, hasta la homosexualidad... o si el amor debería ser lo que nos permite alcanzar la mayor belleza, conducida la piel por el alma.

lunes, julio 25, 2016

¿Pérdida de la sensibilidad?

Hace poco, tuve una charla con algunos apasionados del derecho penal; y más allá de cualquier proceso de características terribles, llegamos al tema de la sensibilidad... ¡Que se perdía la sensibilidad!, que de tantas cosas atroces de las que se enteraban ya no importaba; ya no se aterraban. Todo es un caso más. ¿Pero como?, los cuestionaba yo, eso es imposible... Tal como los médicos que dejan morir a los pacientes en los pasillos, y ni los miran... no es posible, no se me ocurría que fuese una cosa de generalidad por causa de la repetición, sino una falta de amor subjetiva por los demás. ¡Pero si!, decían ellos... Además si uno se pone a profundizar en los sentimientos no hace lo que tiene que hacer. ¡Se deja de sentir!. Se pierde el asombro también ante lo malo. No valieron mis argumentos... Lo que se siente, se siente.
Yo que me abstengo, que no soy capaz ni siquiera de ver un video, noticia o documental escabroso, sin sentir algo indefinible, quedé más que sorprendida... ¿Será la pérdida de sensibilidad como una especie de olvido?, donde está ese punto... ¿en el alma, en la mente, en el corazón?, ¿es cierto que de tanto estar en contacto, de saber de ello, en cierto modo nos acostumbramos a lo malo?, quiero pensar que no... Pero quizá. Me entra la duda; con razón jamás me gustó el penal.

jueves, marzo 31, 2016

Gente que no soporta la mala ortografía de otros, o el modo de hablar de algunos «incultos» o a personas vestidas a su modo humilde. Que mira de arriba abajo y se fija hasta en la marca de las medias. Gente que es capaz de comparar a las palomas con las ratas. Y no soporta tanta mendicidad en las calles, o la incomodidad de que en los semáforos  haya tanto vendedor ambulante, tantos desplazados; que no se conmueve con las caras de angustia y hambre ni de personas ni de animales;  pero llora con una pieza de Bach o con una escena teatral o una película.
Desde lo más insignificante hasta lo más relevante,  los hay de un detalle o de todos... «Tan cultos, tan decentes, tan pulcros, tan profundos» con sus buenas vidas tan llenas de forma y tan faltas de fondo.

miércoles, diciembre 09, 2015


En la mañana más ajetreada, en la avenida más «trancada», la leve mariposa que juguetea al viento... es una chispa incandescente, que alumbra en un rincón del alma todo el resto del día.

jueves, noviembre 12, 2015

Sonrisas gratis...

Que me disculpen los dadores de «abrazos gratis» gesto planeado por no decir premeditado... Pero es que no me gustan los abrazos de cualquier desconocido, y menos proclamado con bombos y platillos.
Lo que sí me gusta son las sonrisas gratis, tan espontáneas, tan sinceras, tan llenas de emoción. Esas con las que por cualquier motivo, uno  se encuentra de pronto en la cara de algún desconocido, joven, viejo o niño. Y uno «nomás», por el reflejo, o por lo que llaman causa & efecto, les sonríe, sí. Y se queda con cierto regocijo. Porque algunos días no hay nada parecido a esa sonrisa... gesto fugaz pero preciso dibujado en el rostro de algún desconocido.