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sábado, febrero 11, 2023

 Siembro pájaros en la tierra negra. Allí al lado de árboles y flores, con esfuerzo van reventando su semilla. De pronto brota uno allí en el cielo azul lluvioso, otro a lo lejos como una sombra ante el sol bermejo. Alguno en medio del temblor  rompe la tierra y luego la nieve. A veces surgen por montones y en bandadas juguetean en el aire sin recato. Otras nacen en otro país, en otro tiempo y entonces surgen ligeros, fulminantes en una imagen, un poema, algún recuerdo...



lunes, febrero 06, 2023

«Cuando el árbol se equivoca, las ramas lo sufren»

Refrán judío [hoy Tu' Bishvat: nuevo año de los árboles]

La tarde amarilla es un vano reflejo de ocasos ya perdidos, el pequeño pájaro rojo de canto melancólico no está. Abandonado, se fue durmiendo en otras tardes azules, sólo me queda el murmullo leve de este corazón de piedra que repica el sonido del agua transparente de algún río… de mi río.

martes, octubre 18, 2022

 

El sol oculto tras las nubes grises, y el agua de lluvia que ilumina

Los cristales azules mientras hablas de Chagall

Yo recuerdo un sueño ya lejano en que existías

un instante de asombro nos rodea, y de pronto tan precisa,

divina, casi infantil, toda mía: tu risa...

lunes, septiembre 19, 2022

 Algunos versos, palabras  precisas vuelven a mí de cuando en cuando. Esta madrugada desperté de un sueño que no logré recordar, y entre el leve sonido de la lluvia y un breve delirio de luz y sombra, regresó como algún pájaro perdido...


«Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde (...)»


B.

miércoles, junio 01, 2022


Entre los hilos de una telaraña

El viento triste susurra una canción de olvido

Shhh ¡escucha!

Del otro lado -sin descanso- ensayan antiguos acordes

las estrellas. Miralas cómo brillan desde otro mayo lejano.


 Pintura de Tamekane Yoshikatsu

lunes, noviembre 29, 2021



Borges dijo que si pudieramos comprender una flor…

Whitman cantó que el pasado y el presente se marchitan, Goethe habló de la trascendencia de lo fugaz, como los japoneses que saben apreciar el valor de lo transitorio.

Estaba reflexionando acerca de ello, y encuentro una diferencia inmensa entre las cosas y los seres, esto ligado a su tiempo de existencia y también al tiempo y espacio que ocupan de nuestras vidas. Como «estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo».

Pero independientemente de ello, hay cosas o seres preciosos que tuvimos por instantes, y quedan para siempre en nuestra alma. Son excepciones, pues su belleza inefable hizo que se pudiese prescindir del tiempo para que acumularan valor.  Otras que pasaron un buen tiempo a nuestro lado y significaron tan poco que ni el tiempo logró darles trascendencia... Esas no importan, no recuerdo ninguna.

Pero las otras, inolvidables, imprescindibles, casi sublimes, encajan tan bien en esta frase que cita Dostoyevski de Turgenev, a la entrada de uno de sus escritos más cortos y tristes...


 

sábado, noviembre 20, 2021

 En vano -para ese instante- aprendí el valor de las hierbas y flores: que cada una tiene un Ángel. No me sirvió Wilde, ni Maeterlink ni Borges, ni Szymborska, ni Pessoa, ni Thoreau. No me sirvió la literatura, ni la ternura, ni siquiera el amor.

Había trabajado las últimas horas del día, en un corredor de flores. Cayó la tarde… en medio de las sombras, decidí seguir a sabiendas de que no estaba bien trabajar la tierra habiéndose ocultado el sol. Arranqué con fuerza las últimas hierbas que ahogaban las flores, mientras le decía a mi hermana que era lo último, porque no debía hacer eso en esas horas.

Al día siguiente yacía entre la hierba, entre «esa hierba» la pequeña flor que amé, la única de tonos violeta con tintes rosa, negro, amarillos. Un pensamiento salvaje, única. La que había preguntado a mi hermana si habría otra en algún lugar y me había respondido que no había visto, de la que dije que quizá había traído un pájaro. Cuánta culpa y tristeza ¿de qué sirven mis lamentos? La herida en el corazón, el dolor en el alma ¿Que arranqué, que dañé? ¿Que fué lo que lastimé por mi torpeza?... ¿A quién le dolió más, a su ser, a mi alma? 

Quizá el dolor de ella termine, quizá no la haya arrancado de raíz y florecerá de nuevo entre la tierra negra como una chispa de luz, como un milagro...

¿pero el mio… mi dolor?

¿Como, cuándo?... ¿hasta cuándo?

sábado, noviembre 13, 2021

Aprender a pasar...

 «Cuanto más acerbo era su dolor, más impetuoso salía su canto, porque cantaba el amor sublimizado por la muerte, el amor que no acaba en la tumba. Y la rosa maravillosa enrojeció como las rosas de Bengala. Purpúreo era el color de los pétalos y purpúreo como un rubí era su corazón. Pero la voz del ruiseñor desfalleció. Sus breves alas empezaron a batir y una nube se extendió sobre sus ojos (...)».

«(...) Y tiró la rosa al arroyo. Un pesado carro la aplastó»


                                                                                                                  W.


Otro 13 de noviembre de hace 5 años también estaba aquí en Medellín en S. elena en la boda de mi hermana. Esta vez vine por otros motivos y  fue la mejor decisión para desarraigarme de la decepción y tristeza, de recuerdos a los que soy más proclive en Bogotá por haber pasado prácticamente allí «todo lo que fue».

Si le pudiera contar a alguien, no me creería que en medio de mi tristeza, a la venida, al anunciar los nombres del piloto y del copiloto, resultaran ser tan exactos y coincidentes con dos de los nombres que menos habría elegido oír en ese momento. Una sorpresa increíble. No se que sacar de esto, entiendo que no es una coincidencia sino un mensaje de El Eterno… ¿A quién estás dejando que «te lleve» que «maneje» tu vida, tus sentimientos? ¿Cuánto tiempo vas a permitir esto?...

Si. No sé cómo pude ser tan ingenua de esperar todo este tiempo confiando en algo que de fondo sabía, no ocurriría. Creí en el amor, creía que si había un amor verdadero iba poder derrotar toda la mentira. Pero fui ilusa, tonta… ni sé, ni me reconozco.

A la par de toda la espera debo admitir que no he perdonado, y esto también ha afectado mi salud, nuestros sabios enseñan que no perdonar tiene esas repercusiones.

No perdoné porque  sencillamente  fui viendo más y más cosas, lo que indicaba que nada había cambiado; pero hace unos días absurdamente pensé que quizá sí, y de vuelta me ilusioné.

Ahora después de esto tan obvio, entiendo que debo perdonar y alejarme, no intentar ver, no buscar, no atarme más. Simplemente pasar. Sé que no puedo olvidar y tampoco quiero tener resentimientos que me liguen, ahora agradezco todo lo bueno y bello que fue en su momento.

Supongo que tendré que «bloquear» en mi cuenta, y abandonar del todo ese medio por el que pude ver todo lo que vi. De vuelta no puedo «no perdonar» así que esto de bloquear -que no considero esté bien-, será solo una medida mientras siento que la necesito para alejarme definitivamente. Una vez logrado, obviamente quitaré esa restricción, no quiero tener personas «bloqueadas» eternamente. No es sano, no es decente.

Debo tomar todo esto como un regalo de perdón de El Eterno y una lección para aprender a pasar...

Un pequeño colibrí sobrevuela el pequeño árbol frente a la casa,

se escucha el canto singular de un grupo alegre de azulejos comiendo fruta. Sonrio con desaliento, mis ojos acusan mi tristeza, pero estoy lista para empezar, que El Eterno me ayude...

lunes, octubre 25, 2021

 Creo que es la cuarta vez que visito esta ciudad. El balcón del penúltimo piso del hotel me da una vista privilegiada a las montañas; montones de palomas del blanco al camel y al negro revolotean sin cesar posándose en los rústicos tejados de casas antiguas al amparo de la tarde azul y blanca sin matices..

De pronto los pequeños árboles de la calle principal, tiemblan por la amenaza de tormenta que anticipa el viento meciendo sin piedad sus ramas, las palomas se ocultan, unas luces lejanas asemejan estrellas ordenadas en estricto rigor, la luna no se ve.

Recuerdo de repente lo que pensé hace muchos años aquí en otro balcón; lo que amaba entonces, la absurda poesía… la lejanía/la cercanía, escribí entonces en un papel que rompí; creo haber susurrado las palabras.

Ahora hace frío, la canción que escucho... tan llena de nostalgia. Hojas tiernas se cuelan en el cuarto. Algo valioso me arrebata esta noche, este sitio; algo bello y triste, irreparable como la rosa tirada en el andén. El viento que revuelca mi pelo, también se lleva las lágrimas. No estoy mal, solo que hallo ahora, esta vez… por primera vez esta ciudad, preciosa, y me colma esa misma sensación de otros seres y cosas recién las descubría, como piezas de un puzzle adecuadas a los espacios vacios de mi alma, que estimé de algún modo imperecederos, que creí, nunca tendría que «arrancar», desencajar, zafar. Y porque ahora entiendo lo pasajero, lo transitorio de este mundo; -no sin desasosiego- la siento lejana anticipadamente, como «un dolor tan dulce»... 

miércoles, septiembre 22, 2021

Lo no perdido...

 


Durante la ceremonia de Iom kippur, aprendí que hace mucho tiempo en Israel había una piedra donde se acostumbraba a dejar las cosas que se encontraban perdidas en la calle. Así, si alguien extraviaba algo, iba allí y podría encontrarlo. También se habló de que de acuerdo a la halajá se considera algo perdido cuando la persona lo dio por perdido, y no lo busca más; pero mientras guarde la esperanza de encontrarlo, aun no lo ha perdido. No importa donde se encuentre, o quien lo tenga, le pertenece.

Hace tiempo había leído el caso de una mujer judía, cuyo esposo comerciante le encomendó ir a la ciudad a comprar mercancía con una suma importante de dinero. La mujer la perdió, y días después apareció alguien que la encontró y -de acuerdo a la halajá- le dijo que la consideraba suya, porque ella la había dado por perdida -no sé si esto ella lo había comentado con alguien-, el caso es que ella pudo demostrar que «no la había perdido» puesto que no le había contado a su marido de la pérdida, y eso demostraba que no había perdido la esperanza de recuperarla.

La enseñanza es bella y va mucho más allá de lo que comprende el derecho del mundo en general; se podría hablar aquí de la prescripción como modo de adquirir el dominio y sacar de allí alguna relación. Borges frecuentó la idea de lo perdido, se me antoja algún recorrido por sus reflexiones...

jueves, agosto 26, 2021

Percibir-se


En La luz -que es todos los colores- como el silencio todos los sonidos donde no caben tinieblas ni ruidos, saberse apenas un fragmento de un matiz de un color,  la fracción de una nota de un acorde, en medio de la belleza de la precisa -poblada- soledad...

 

sábado, agosto 21, 2021

Qué silencio de pájaros en la desidia del viento abandonado a la nostalgia de vuelos lejanos,

Qué tristeza de árboles de ramas inútiles donde solo se posa la tristeza

Qué infiltrarse fallído de la luz buscando iluminar las rutas de semillas

y la tarde fría y lenta como un camino solitario poblado de hojas inmóviles y secas a donde vuelvo luego de tanto tiempo

Cuántas ganas de llorar -contenidas- ante tanta gente que no nota que ya no hay aves allí donde las hubo y que ríe y camina sin sentir, creyendo que está viva...

domingo, junio 13, 2021

Gracias Eterno por la vida

Pájaro que vuela y que rebusca sin descanso: mi corazón inquieto. A veces una ventisca poderosa que arremete, lo sacude y lo arroja al borde de la vida. Frágil y débil -herencia de mis abuelos y mis padres- apenas se sostiene. ¡Cuánto temor de irse de aquí! de no volar, de no latir. Entonces el silencio, la oración y el desaliento -pero la fe en la espera-, y pasa una noche y llega el día… y en la belleza del milagro, más libre de tristeza y resquemores, con lo que aprendiste allí en el miedo, regresas lentamente y renaces y cantas y vibras como nunca, pájaro de los llanos, de las rocas, pájaro de montaña que se revuelve y danza -aun suave- feliz entre la luz.

 

lunes, mayo 10, 2021

 En esta fecha 10 de mayo  -o cerca a ella- El Eterno me regaló la vida. El judaísmo se divide entre quiénes celebran estas fechas y quienes no. Me apego a los segundos. Antes de saber que algunos judíos no celebraban, detestaba toda la parafernalia de ser protagonista de una escena frente a una torta y beber y celebrarte y que te celebren. Creo que es un día propicio para agradecer A El Creador la vida y pedirle perdón por los errores. No para lucirse. Los que nos aman y los que nos quieren -creo que nos pasa a todos los apáticos-, persisten e insisten cada año con nuevas estrategias; aunque ya no me ven con extrañeza.

Hoy si, buenos días tristeza. Algo contradictorio, pero es cómo decirle a la tristeza no más, no seas más una depresión. Ten buen día, transformate en shalóm. Sé una tristeza honrosa, bella. Cómo dijo Eluard: «tristeza bello rostro».






domingo, octubre 11, 2020

Días tristes como tórtolas que se van...

 Pequeña tórtola de mirada triste que no podía dormir, que fué muriendo de frío -y fiebre- en la mañana de antier… cuánta tristeza vagando por los sitios de lo que ya no fue.

El viento aún tocaba tu canción entre las hojas pero tus días felices -tan recientes - ya no estaban allí. Quedas por siempre en el pequeño parque en el que por primera, y última vez te vi. Entre mi suéter blanco, entre la tierra negra, quedas por siempre aquí...


*la tortolita que me dió el vigilante en el parque del banco

*Dos o tres días antes la tortolita del parque entre las palomas (aire)

*La palomita del parque de L.C.


domingo, octubre 04, 2020

 Luego del árbol triste, el colibrí. Liviano como una semilla de naranjo, brillante de azules y amarillos, más bello que un acorde suave de violín. En mis manos, en su féretro de hoja y una pequeña rama de sostén. Luego la tierra negra y la lápida de piedra, una oración y un hasta luego pequeño colibrí, que tu alma va mas pronto que tus alas y hemos de reunirnos en algún lugar cierto al fin...


*Al pajarito de ayer en el parque (creo que es la primera vez que encuentro un colibrí muerto)

viernes, septiembre 11, 2020


 ¿Cuándo vendrás, que no sea a morir una y otra vez entre mis manos?

*La tortolita que me dio S.

domingo, agosto 30, 2020


 *La tortolita que me dió el obrero que reparaba la acera

jueves, agosto 27, 2020

Estrellas rojas en la noche fría,

Quien diría que corazón a corazón algo se detendría,

una paloma entre mis manos tan tristemente me dice adiós

Se lanza al vuelo que aún no aprendía,

Y ¿ahora que hago, como la dejo yo,

 que la amo todavía?


*A mi palomita del día de lluvia bajo el árbol (que el Eterno te tenga en paz)


martes, febrero 18, 2020

Luces de mis estrellas apagadas
Mis abuelos,
Pájaros que se fueron a volar en otros cielos
Los que me amaron, los que amé
El,
Lo que fué
A veces todo como un reflejo o en un eco,
¿Dónde estarán? ¿dónde estaré?