Luego del árbol triste, el colibrí. Liviano como una semilla de naranjo, brillante de azules y amarillos, más bello que un acorde suave de violín. En mis manos, en su féretro de hoja y una pequeña rama de sostén. Luego la tierra negra y la lápida de piedra, una oración y un hasta luego pequeño colibrí, que tu alma va mas pronto que tus alas y hemos de reunirnos en algún lugar cierto al fin...
*Al pajarito de ayer en el parque (creo que es la primera vez que encuentro un colibrí muerto)
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