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martes, septiembre 15, 2020

 «El recuerdo del gozo ya no es gozo; mientras que el recuerdo del dolor es todavía dolor».

Lord Byron

sábado, mayo 16, 2020

Ya no estoy más, y tú sigues viviendo
Y el viento que gime y llora,
Conmueve el bosque y permanece,
No en cada abeto suelto,
Sino en el bosque entero, en todos sus árboles,
Como grandes veleros de mar adentro
Sobre el agua apacible del fondeadero,
Y no por puro arrebato
O furor caprichoso,
Sino para prestarle a tu pena
Las palabras que  convienen a una canción de cuna.

Poema 8, El viento.



Borís Pasternak en 1910. Retrato de su padre 

sábado, febrero 15, 2020


miércoles, noviembre 04, 2015

...



中文: 往事如昨.......... By LKSSV
(CC BY-SA 3.0)
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Wsrz.jpg#mw-jump-to-license

lunes, julio 20, 2015

A l'assaut des jardins...

                                         A l'assaut des jardins
Les saisons sont partout à la fois...

Al asalto de los jardines
Las estaciones están a la vez en todos sitios
Pasión del verano por el invierno
Ternura del otoño y de la primavera
Los recuerdos como plumas
El cielo roto por los árboles
Un hermoso roble amasado de bruma
La vida de las plumas o la vida de las aves
Y todo un veleidoso penacho
Lleno de sonrientes temores
Y la charlatana soledad

Paul Eluard; XIV. A l'assaut des jardins... [XIV. Al asalto de los jardines...]


Collection 24: Australian flowers, 1787-1799 / by George Raper. Dominio público.  https://commons.wikimedia.org/wiki/File:SLNSW_812974_untitled_record.jpg

lunes, diciembre 01, 2014

Les souvenirs comme des plumes… [Paul Eluard]


Yo solamente quería escribir acá: “Los recuerdos como plumas”. Pero al buscar la imágen que acompañara la frase, me fui encontrando muchas cosas; por ejemplo una fotografía de hojas y plumas alrededor de un pajarito [en las que creía ver el aire y que de tajo se veía hermosa]. Pero resultó ser un pajarito muerto, agua, sus plumas,  y hojas alrededor…
 Luego encontré plumas en la arena, en la tierra, en la nieve. Con el mar o un atardecer de fondo; o hasta aprisionadas en alambres. O plumas lindas como espigas, suaves y delicadas, o fuertes y firmes;  o flotando hermosas en el aire o el agua, o enredadas como verdaderas joyas preciosas entre las hojas de los árboles o entre la hierba. O soportando pequeñas gotas de agua.
De colores;  blancas muy blancas, negras… y grises.  Hasta las hallé clasificadas; desordenadas, acomodadas en fila.  Y entónces hasta ahora, creo entender un poco, lo que quería decir Eluard…  Y me quedé con todas, como con los recuerdos. Pero hoy, escogí esta…

 “Los recuerdos como plumas […]”
Paul Eluard.


Foto: Feather (CC BY-ND 2.0) by Vladeb

domingo, junio 15, 2014

Recuerdos [V. Baum]


“[…] La memoria es algo muy curioso –meditaba-. Puro impresionismo, o algo de lo que Daniels hacía siempre burla. ¿Sería puntillismo? Me refiero a las cosas de Monet, Sisley y Seurat. Un mosaico de toques menudos y un tanto confusos, pero vibrantes y auténticos. Pasa igual con la memoria. No se recuerdan los hechos importantes, sino un momento, un sentimiento, un olor, un color, un sonido, una melodía.”

Fragmento de la novela Bailarina de V. Baum.

Femmes au bord de l'eau [Georges Seurat] This work is in the public domain
 http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Georges_Seurat_035.jpg

jueves, abril 17, 2014

Recuerdos recobrados, recuerdos adormecidos [Marcel Proust]


“[…] Recuerdo que un día de viaje, desde la ventana del vagón, me esforzaba por  extraer impresiones del paisaje que pasaba ante mí. Escribía mientras veía pasar el  pequeño cementerio aldeano, notaba barras luminosas de sol descendiendo sobre los  árboles, las flores del camino parecidas a las del Lys dans la vallée. Luego,  rememorando aquellos árboles listados de luz, aquel pequeño cementerio aldeano,  trataba de evocar aquella jornada, quiero decir aquella jornada misma y no su frío  fantasma. No lo conseguía nunca, y ya había renunciado a conseguirlo, cuando al desayunar el otro día dejé caer mi cuchara sobre el plato. Entonces se produjo el mismo sonido que el del martillo de los guardagujas que golpeaban aquel día las  ruedas del tren en las paredes. En el mismo instante, el momento quemante y  deslumbrador en que aquel ruido tintineaba revivió en mí, y toda aquella jornada con su  poesía, de la que sólo se exceptuaban, ganados para la observación voluntaria y perdidos para la resurrección poética, el cementerio de la aldea, los árboles listados de  luz y las flores balzacianas del camino.

En ocasiones, por desgracia, encontramos el objeto, la sensación perdida nos  hace estremecer, pero ha transcurrido demasiado tiempo, no podemos definir la  sensación, requerirla, no resucita. Al cruzar el otro día una oficina, un trozo de tela  verde que tapaba una parte de la vidriera rota me hizo detener de pronto, escuchar  dentro de mí. Me llegó un resplandor de verano. ¿Por qué? Traté de acordarme. Vi  avispas en un rayo de sol, un olor de cerezas en la mesa, y no pude acordarme.  Durante un instante fui como esos durmientes que al levantarse durante la noche no saben dónde están, tratan de orientar su cuerpo para tomar conciencia del lugar en que  se encuentran, sin saber en qué cama, en qué casa, en qué lugar de la tierra, en qué  momento de su vida se encuentran. Hallándome así vacilé un instante, buscando a tientas en torno al recuadro de tela verde, los lugares, el tiempo en donde debía situarse mi recuerdo que apenas despuntaba. Vacilé a un tiempo entre todas las  sensaciones confusas, conocidas u olvidadas de mi vida; aquello no duró más que un  instante. Inmediatamente no vi ya nada. Mi recuerdo se había adormecido para  siempre.”


Fragmento de: Ensayos literarios, Marcel Proust.

domingo, enero 12, 2014

Dostoievski [Recuerdos]

“Sabed que no hay nada más noble, más fuerte, más sano y más útil en la vida que un buen recuerdo, sobre todo cuando es un recuerdo de la infancia, del hogar paterno. Se os habla mucho de vuestra instrucción. Pues bien, un recuerdo ejemplar,  conservado desde la infancia, es lo que más instruye. El que hace una buena provisión de ellos para su futuro, está salvado. E incluso si conservamos uno solo, éste único recuerdo puede ser algún día nuestra salvación. Tal vez lleguemos a ser malos, incapaces de abstenernos de cometer malas acciones; tal vez nos riamos de las lagrimas de nuestros semejantes, de los que dicen, como Kolia acaba de decir: “Quiero sufrir por toda la humanidad”  pero, por malos que podamos llegar a ser, cuando recordemos estos instantes en que hemos enterrado a Iliucha, y lo mucho que lo hemos querido estos días, y las palabras que hemos cambiado  junto a esta peña, ni el más cruel y burlón de nosotros osará reírse en su fuero interno de los buenos sentimientos que han llenado su alma en  este instante. Es más, tal vez este recuerdo le impida obrar mal, tal vez se detenga  y se diga: “Entonces fui bueno, sincero y honrado”. Y si se ríe, poco importa: Es frecuente que nos riamos sin reflexionar, por ligereza. Os aseguro que después de reírse, se dirá desde el fondo de su corazón: “Me he equivocado. No debo reírme de estas cosas.”


Fragmento de Los hermanos Karamazov [Diálogo de Alioscha], Dostoievski.

sábado, junio 09, 2012

Persistencia de la memoria

Por esta misma época [del 3 al 15 de junio] hace 81 años en la primera exposición individual de Dalí, fue exhibida en Paris “Persistencia de la memoria”, en la pintura de 1931, que también es conocida como “Relojes blandos” aparecen 4 relojes; 3 de ellos deformados. Uno de ellos cuelga de la rama de un árbol sin hojas; otro se encuentra sobre una cara alargada, el tercero se encuentra sobre un muro; y el más pequeño aparece cubierto de hormigas. Todos marcan las 6 o un momento muy cercano a esta hora. 
El pintor dijo haberse inspirado en el queso camembert para pintarlos.
Una de las interpretaciones más destacadas de la obra es que “Los relojes como la memoria se han reblandecido por el paso del tiempo.”
… Pero aun persistían.  
En 1952 Dalí pintó “La desintegración de la persistencia de la memoria [...]"

miércoles, mayo 30, 2012

¿El deber de olvidar?

"[...] Toda vida requiere recuerdos. Toda vida espiritual, sobretodo, necesita saber de sus orígenes y tiene que enlazar conscientemente su presente y su futuro con su pasado. Pero en esta concepción está ya implícita la pregunta decisiva: ¿Hasta qué grado necesita la vida el servicio de la Historia? ¿Cuándo puede comenzar a ser peligroso para la vida el exceso del sentido histórico? La fuerza plástica del sujeto histórico, esto es, su capacidad de incorporar lo pasado y ajeno y de crecer conforme a su propia ley, es la que decide de hasta qué punto podrá soportar la Historia y de qué sea lo que deba olvidar del pasado para dejar espacio al futuro con sus fuerzas vitales.
Sòlo en la medida en que los hombres sean capaces de asumir el pasado como un alimento substancioso, convirtiéndolo en sangre y haciendo de lo sucedido una sucesión histórica, podrán los hombres, los pueblos, las culturas, vivir en sus recuerdos. Pero más allá de ese límite tienen el deber de olvidar. «Lo ahistórico y lo histórico son por igual necesarios a la salud de un individuo, de un pueblo y de una cultura.» [...]"

fragmento de Historia Universal Tomo I [Walter Goetz]

sábado, noviembre 12, 2011

http://es.wikipedia.org/wiki/Rembrandt "Winter landscape" [Rembrandt]

Umbroso mundo,
Seguiremos siempre
Poblando de fantasmas verdaderos
Tus países ausentes.
Así, lejos de todo,
Crecerá en el olvido un árbol verde
A cuya sombra vamos a dormirnos
Hasta que alguna vez el sueño nos despierte.

Jacobo Regen

Rastro de tristeza de una noche que se va volviendo lejana...

jueves, septiembre 08, 2011

¿Olvidar = Reprimir?

[...] Algunos psicólogos, de acuerdo con las enseñanzas de Sigmund Freud, creen que todo lo que uno aprende, escucha, lee, queda retenido en la memoria.  Afirman que uno no olvida nada, sino que reprime aquellas cosas que no quiere recordar. Para ellos, entonces, olvidar significa reprimir. [...]

*Fragmento de: "10 días para obtener una memoria sorprendente" [J. Brothers – Edward Eagan] 

lunes, mayo 16, 2011

De los efectos de ciertas aguas… [Del Letheo al Eunoé]

Pintura “River and fisher” By Savrasov
En el infierno, y luego de los terribles tormentos del castigo… de la sed y del fuego; arribar a La Llanura de Lethe, por la que pasa el río Ameles” [mencionada por Platón] y presenciar las calmas y silenciosas aguas del río Letheo, debía significar un indescriptible descanso para las almas descarriadas, que al atravesarlas; quedaban libres de recuerdos, conforme al mito griego. Una nueva memoria: Ese era el regalo del Letheo, para las ánimas que habrían de reencarnar en otro cuerpo; olvido total de su experiencia en la vida física  y del castigo efectuado en el inframundo, por las acciones efectuadas en ella, era el contundente efecto del suave licor que ofrecían mansamente sus aguas.
“[…] En el instante que alguien bebe de sus cristalinas aguas; queda en eterno olvido delicioso, de todas las penas y dichas que ha tenido; del licor el efecto prodigioso es tal, en aquel dulce estado, que llega aun a olvidarse de si mismo”.
Y tal como se deduce de este fragmento de “Paradise Lost” de John Milton; el río del olvido tenía sus pros y sus contras; ya que su embriagador efecto borraba todo… Lo bueno y lo malo; eliminando también el recuerdo de las ideas necesarias para evolucionar, para alcanzar “el cielo”. Es decir; que al ser, que se sumergía en el pacifico río, le quedaría posteriormente muy difícil; por no decir imposible, alcanzar la verdad.
Afortunadamente como todo tiene su opuesto, existía el río Mnemósine cuyas aguas provocaban el efecto del recuerdo de las vivencias y adicionalmente proveían “el conocimiento absoluto”.
Algunos creían que en el infierno, se les ofrecía a las almas la opción de elegir entre beber las aguas de éste o del Letheo. Algunas escuelas griegas guiaban a sus discípulos, para que llegado el momento, eligieran sin dudar las aguas de la reminiscencia.
Además de Platón; Virgilio en el VI libro de la Eneida, menciona el mito:
“[…] Las aguas del Leteo bañaban este lugar tranquilo. En las orillas del río revoloteaba una masa de sombras de todas las naciones del mundo, del mismo modo que en los hermosos días de verano las abejas se dispersan por las praderas, posándose en diversas flores y revoloteando alrededor de las azucenas, y todo el campo vibra ante el zumbido del enjambre. Eneas, asombrado, le pregunto a su padre que río era ese y por que todas aquellas sombras parecían agolparse tan apresuradamente sobre sus orillas… -Estas ánimas- respondió Anquises- deben animar nuevos cuerpos, y es por ello que vienen a las orillas de este río, cuyas aguas beben a grandes sorbos porque les hacen perder el recuerdo del pasado .[…]”

Y la creencia en la existencia de las prodigiosas aguas, se extendió hasta Italia. En la versión de Dante, contenida en La Divina comedia,  se contemplan el Leteo y el Eunoé; éste último se diferencia del Mnemósine griego, en que solamente hace recordar las virtudes. Primero se bebía del Leteo que extingue todo recuerdo, y luego al beber del Eunoé, las virtudes acudían a la memoria.
[…] El agua que ves no emana de un manantial  procedente de los vapores que el hielo convierte en lluvia, como los ríos que aumentan o disminuyen su caudal, sino que nace de un manantial fijo e inagotable, que recobra por la voluntad del ser supremo, todo lo que gasta en aumentar dos corrientes. Una de estas tiene la virtud de borrar la memoria de los pecadores, y la otra de avivar el recuerdo de las buenas obras. A la primera se la llama Leteo, que significa olvido, y a la segunda Eunoé, que quiere decir buenamente. Ninguna de las dos produce efectos si no se prueba a la vez el agua de ambas. […]”

Luego de consumir de las dos corrientes, Dante alaba el precioso sabor del recuerdo, que impregna las aguas del Eunoé:
[…] Lector: Si tuviera más espacio para escribir, alabaría cuanto me fuera posible el dulce licor, del que jamás me hubiera saciado; pero he de tener la habilidad de mi arte a las hojas destinadas a este tercer canto, que no me permite ir mas allá. Digo que volví, pues, de aquellas sacrosantas aguas tan vivificado como las plantas nuevas al reproducir sus hojas nacientes. Me encontré purificado y dispuesto a subir hasta las estrellas. […]”
[Canto XXXIII PARAÍSO TERRESTRE].

Y si alguna vez, Borges, dudara de que “Sólo una cosa no hay. Es el olvido” quién sabe; pero  evidentemente sabía, que para sentir "el efecto temporal” de las prodigiosas aguas del Letheo, no había necesidad de atravesar, del Lethe la llanura:
“Que otros en tu Leteo beban un triste olvido; yo busco en ti las fiestas del fervor compartido”. “Al vino” J. L. Borges.
“Vino, enseñame el arte de ver mi propia historia como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.” “Soneto del vino” J. L. Borges.

domingo, septiembre 13, 2009

Sigo tirándole piedrecillas al cielo...


Pintura: "Sueño entre dos" [AmaSilyS... Palencia]

Que te vas a acordar Isabel
De la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio
De las muñecas de trapo que eran nuestros hijos
De la baranda dónde llegaban los barcos
de la habana cargados de…
Cuando tenías los ojos dorados
Como pluma de pavo real
Y las faldas manchadas de mango
Que vá
Tu no te acuerdas
En cambio yo no lo notaste hoy
No te han contado
Sigo tirándole piedrecillas al cielo
Buscando un lugar dónde posar sin mucha fatiga el pie
haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la tierra
y mis hijos son de trapo y mis sueños de trapo
y sigo jugando a las muñecas bajo los reflectores del escenario
Isabel ojos de pavo real
Ahora que tienes cinco hijos con el alcalde
Y te paseas por el pueblo con un chofer endomingado
Ahora que usas anteojos
Cuando nos vemos me tiras un “que hay de tu vida”
Frío e impersonal
Como si yo tuviera de eso
Como si yo todavía usara eso
[Poéma "Que te vas a acordar Isabel" de Raúl Gómez Jattin]

No es ninguna virtud seguir sintiendo parecido a lo de hace tiempo, ni recordar como si fuera ayer; tampoco es un defecto no sentir como antes o haber olvidado. ¿Acaso alguíen puede controlar lo que siente?
Aunque da nostalgia recordar lo elemental, lo simple pero encantador que tenían y que perdieron en el camino, algunas de las personas que conocemos.
A algunos les ha pasado reencontrarse con qui
énes compartieron en el pasado y hallarlos “cambiados” por decirlo de algún modo.
A Raúl Gómez Jattin le pasó con un amor de la infancia y dibujó el sentimiento en éste poéma. También en “El gordo y el flaco” Antón Chéjov describe las impresiones de dos viejos amigos, en un reencuentro que ocurre luego de transcurrido mucho tiempo.

domingo, agosto 23, 2009

...A dónde iran?

No pregunto por las glorias ni las nieves, 
quiero saber dónde se van juntando
las golondrinas muertas,
adónde van las cajas de fósforos usadas.
Por grande que sea el mundo
hay los recortes de uñas, las pelusas,
los sobres fatigados, las pestañas que caen.
¿Adonde van las nieblas, la borra del café,
los almanaques de otro tiempo?
Pregunto por la nada que nos mueve;
en esos cementerios conjeturo que crece
poco a poco el miedo,
y que allí empolla el Roc.


"El interrogador" de Julio Cortazar

domingo, julio 26, 2009

Efectos del olvido...

"Las cosas se duplican en Tlön; propenden asimismo a borrarse y a perder los detalles cuando los olvida la gente.
Es clásico el ejemplo de un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte. A veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro".

Salto oriental.1940.
Fragmento de “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” [Borges]

lunes, junio 15, 2009

Olvido condicionado vs. el imposible olvido


"Der Wanderer über dem Nebelmeer", [El caminante sobre el mar de nubes] Caspar David Friedrich 1818
Dos poemas:

«Una noche» de Jaramillo Agudelo y
«Si tu me olvidas» de Neruda
En ésta poesia de Neruda parece haber una especie de ironía, de amenaza romántica, quizá expresando algo que ya sintió en el pasado. En contraste, Jaramillo parece manifestar un olvido [o más bien un recuerdo] sincero, doloroso. Y bueno… Hay personas a las que olvidamos si nos olvidan, y queremos si nos quieren, y si se les apaga el amor, pues se nos apaga sin traumatismos. Pero hay personas inolvidables. Y aunque nos olviden, no las olvidamos; Y debe ser… que las inolvidables son aquellas a quienes verdaderamente amamos.
Una noche [Jaramillo Agudelo] Fragmentos.
“Le hago el quite a tu ausencia, eres la mía nunca más,
nadie repite, no hay regresos, lo sabemos,
pero no descanso de olvidarte,
me gasto cada noche entera contigo, olvidándote.
Tú bien lejos y yo aquí contigo olvidándote, olvidándote.
La palabra mata y yo te voy desollando con cada sílaba.
Dardo mi verbo, arma mortal” ...


"[...] Ah, nuestros momentos de dicha quedan demasiado lejos
y ya no me justifican los insomnios de este olvido minucioso.
Se me va un día entero olvidando cada minuto de nosotros.
Se me va toda la rabia cuando me doy cuenta, lacerado,
de que ni siquiera pude herirte”

Si tu me olvidas [Pablo Neruda]

Quiero que sepas una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco junto al fuego la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti, como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto me olvidas no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco el viento de banderas
que pasa por mi vida y te decides a dejarme
a la orilla del corazón en que tengo raíces,
piensa que en ese día, a esa hora levantaré los brazos
y saldrán mis raíces a buscar otra tierra.
Pero si cada día, cada hora sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

domingo, febrero 22, 2009

Pastilla para olvidar versus Zahir

Y a propósito del mal sabor, que me deja pensar que se puede olvidar con una pastilla, me acordé del zahir de Borges. He aquí los extremos: la pastilla para olvidar y lo que no se puede olvidar al punto de llevar a la locura. Zahír en árabe quiere decir "notorio", "visible". Y según cuenta el mismo Borges, en tierras musulmanas se dice de los seres o cosas que tienen la terrible virtud de ser inolvidables y cuya imagen acaba por enloquecer a la gente. En “El zahir” alude a varios de ellos; entre los cuales menciona un astrolabio de cobre, que quien lo miraba una vez no pensaba en otra cosa; y que fue arrojado al fondo del mar, para que los hombres no se olvidaran del universo por pensar solo en el. A Borges su imaginación, lo llevó a toparse con una moneda de 20 centavos, que se convirtió en su zahir, y a la que le escribe una de las frases mas románticas que he leído: “Noches hubo en que me creí tan seguro de poder olvidarla que voluntariamente la recordaba”. Y agrego entonces que se cuide todo zahir… porque les llegó la hora…

Existirá el olvido! [Ya no es una pregunta]

Dalí pintó "Persistencia de la memoria" en 1931, Y aproximadamente 20 años más tarde [1952] "Desintegración de la persistencia de la memoria [Ambas pinturas conservan todos los derechos reservados]..
Yo no creía en el tan trillado dicho de “Perdón y olvido”, porque jamás he podido olvidar algún acontecimiento trascendental y menos aún si requería mi perdón… Además porque no me parecía tan necesario esforzarme por hacerlo; es más la Biblia habla de perdón y no de olvido; [Al menos en cuanto a los humanos] Tanto así, que a los israelitas, Dios les manda "recordar" cada día, 7 acontecimientos de su historia, entre ellos que Amalek su enemigo los atacó cuando estaban débiles. 
Además había venído confirmando mis sospechas de que la cuestión de no poder olvidar era generalizada… los escritores [algunos escuetamente otros sufridamente] lo expresan; Cristina Peri Rossi lo dice en su Reminiscencia "No podía dejar de amarla porque el olvido no existe"; lo dijo Borges en Everness “Solo una cosa no hay. Es el olvido”, lo canta más sutilmente Carlos Medellín en su poema olvido “Se me olvidó tu voz, y tu palabra, pero sé que eres música”. Antonio Gala lo puso de titulo en su libro “El imposible olvido”
En fin me acordé de la Odisea que a propósito del tema se me ha venido olvidando, después de tanto tiempo de haberla leído. Una de las más difíciles travesías de Odiseo, se da cuando se encuentra con los lotófagos, quienes les dan de comer loto a sus hombres, para que se olviden de regresar. Luego creo que algo parecido ocurre, cuando en la isla de la hechicera sus hombres toman una poción que les dan a beber para que se olviden de todo… y para que se conviertan en cerdos.
Y claro la importancia de no olvidar es evidente en los cuentos infantiles… si "Hansel y Gretel" hubieran prestado mas atención y no se hubiesen olvidado del camino, si Caperucita hubiera recordado las recomendaciones de su madre y Blancanieves hubiera recordado el odio y la persecución de su madrastra habría sospechado algo… menos mal que todos terminaron bien!. Y por supuesto que lo de “yo no creía” al inicio de este post, es por la noticia reciente de que unos científicos de Amsterdam desarrollaron una pastilla que puede eliminar los recuerdos. ¿Coooomo? O, sea que definitivamente existirá el olvido!…