lunes, junio 15, 2009

Olvido condicionado vs. el imposible olvido


"Der Wanderer über dem Nebelmeer", [El caminante sobre el mar de nubes] Caspar David Friedrich 1818
Dos poemas:

«Una noche» de Jaramillo Agudelo y
«Si tu me olvidas» de Neruda
En ésta poesia de Neruda parece haber una especie de ironía, de amenaza romántica, quizá expresando algo que ya sintió en el pasado. En contraste, Jaramillo parece manifestar un olvido [o más bien un recuerdo] sincero, doloroso. Y bueno… Hay personas a las que olvidamos si nos olvidan, y queremos si nos quieren, y si se les apaga el amor, pues se nos apaga sin traumatismos. Pero hay personas inolvidables. Y aunque nos olviden, no las olvidamos; Y debe ser… que las inolvidables son aquellas a quienes verdaderamente amamos.
Una noche [Jaramillo Agudelo] Fragmentos.
“Le hago el quite a tu ausencia, eres la mía nunca más,
nadie repite, no hay regresos, lo sabemos,
pero no descanso de olvidarte,
me gasto cada noche entera contigo, olvidándote.
Tú bien lejos y yo aquí contigo olvidándote, olvidándote.
La palabra mata y yo te voy desollando con cada sílaba.
Dardo mi verbo, arma mortal” ...


"[...] Ah, nuestros momentos de dicha quedan demasiado lejos
y ya no me justifican los insomnios de este olvido minucioso.
Se me va un día entero olvidando cada minuto de nosotros.
Se me va toda la rabia cuando me doy cuenta, lacerado,
de que ni siquiera pude herirte”

Si tu me olvidas [Pablo Neruda]

Quiero que sepas una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco junto al fuego la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti, como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto me olvidas no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco el viento de banderas
que pasa por mi vida y te decides a dejarme
a la orilla del corazón en que tengo raíces,
piensa que en ese día, a esa hora levantaré los brazos
y saldrán mis raíces a buscar otra tierra.
Pero si cada día, cada hora sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

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