Pájaro que vuela y que rebusca sin descanso: mi corazón inquieto. A veces una ventisca poderosa que arremete, lo sacude y lo arroja al borde de la vida. Frágil y débil -herencia de mis abuelos y mis padres- apenas se sostiene. ¡Cuánto temor de irse de aquí! de no volar, de no latir. Entonces el silencio, la oración y el desaliento -pero la fe en la espera-, y pasa una noche y llega el día… y en la belleza del milagro, más libre de tristeza y resquemores, con lo que aprendiste allí en el miedo, regresas lentamente y renaces y cantas y vibras como nunca, pájaro de los llanos, de las rocas, pájaro de montaña que se revuelve y danza -aun suave- feliz entre la luz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario