http://www.flickr.com/photos/rachelpasch/4875245579/ Fotografía: Cat Bench Monday [justmakeit]
Había una vez, un gurú que vivía con sus seguidores en su ashram en la India.
Una vez por día, al caer el sol, el gurú se reunía con sus discípulos y predicaba.
Un día apareció en el ashram un hermoso gato que seguía al gurú por dondequiera que él fuera.
Resultó que cada vez que el gurú predicaba, el gato se paseaba permanentemente por entre los discípulos, distrayendo su atención de la charla del maestro. Por eso, un día, el maestro tomó la decisión de que cinco minutos antes de empezar cada charla, ataran al gato para que no interrumpiera.
Pasó el tiempo, hasta que un día el gurú murió.
El discípulo más viejo se transformó en el nuevo guía espiritual del ashram.
Cinco minutos antes de su primera prédica, mandó atar al gato. Sus ayudantes tardaron veinte minutos en encontrar al gato, para poder atarlo…
Pasó el tiempo, hasta que un día el gurú murió.
El discípulo más viejo se transformó en el nuevo guía espiritual del ashram.
Cinco minutos antes de su primera prédica, mandó atar al gato. Sus ayudantes tardaron veinte minutos en encontrar al gato, para poder atarlo…
Pasó el tiempo, hasta que un día murió el gato.
El nuevo gurú mandó que consiguieran otro gato para poder atarlo.
Recuentos para demian; EL GATO DEL ASHRAM [Jorge Bucay].
Cuando, cada tarde, se sentaba el gurú para las prácticas del culto, siempre andaba por allí el gato del ashram distrayendo a los fieles. De manera que ordenó el gurú que ataran el gato durante el culto de la tarde.
Mucho después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro gato al ashram para poder atarlo durante el culto vespertino.
Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización del culto como es debido.
Mucho después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro gato al ashram para poder atarlo durante el culto vespertino.
Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización del culto como es debido.
El canto del pájaro, El gato del Gurú [Anthony de Mello].

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