viernes, mayo 31, 2013

Tan preciosa aún muriendo, la rosa
como una tórtola de ojos tristes,
que  se va,
hacia donde mi mano no alcanza,
luego del jardín de las flores desconocidas y hermosas,
bajo la tierra negra,
y sin embargo poder volar sin alas,
ligera  y suave,
confundida entre los últimos destellos
de las luces de mayo.

1 comentario:

dago dijo...

Una sensación suave, ligera. Esa mano que no alcanza, la luz de mayo y la levedad.

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