Escribes la luna, y dices el verbo de la lluvia… y entonces la luz y el agua. Y todas las nubes, todos los mares, todos los ríos; todos los astros, todas las estrellas. Y todas las fases, y todos los ciclos que ha marcado precisos el antiguo reloj que me enseñaste. En un instante el sol en mi ventana, y todo a contraluz. Pienso en dónde estás... y en las luces blancas entre sombras azules. La tarde como hojas cayendo, levemente se va desvaneciendo, y siento que estamos alejados más que por el espacio, por el tiempo.
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