sábado, marzo 08, 2014

El tiempo sigue empujando los relojes, como el viento a  los molinos,  y no es en vano  que las hojas caen; pues  un violín recuerda  con tristeza, que era árbol. No se oyen pájaros,  en éste día de neblina, y el leve olor del  eucalipto impregna casi todo. A veces  se descifran cosas sin querer, de pronto algo se devela ante los ojos. Entonces, Igual que un sueño hermoso, que al despertar alegra; o como un recuerdo de la infancia, así de un nuevo modo;  se siguen queriendo ciertas cosas.


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