El tiempo sigue empujando los relojes, como el viento a los molinos, y no es en vano que las hojas caen; pues un violín recuerda con tristeza, que era árbol. No se oyen pájaros, en éste día de neblina, y el leve olor del eucalipto impregna casi todo. A veces se descifran cosas sin querer, de pronto algo se devela ante los ojos. Entonces, Igual que un sueño hermoso, que al despertar alegra; o como un recuerdo de la infancia, así de un nuevo modo; se siguen queriendo ciertas cosas.
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