Hace mucho tiempo leí en El príncipe idiota, de Dostoyevski, la idea de cierta especie de angustia al encontrarse de repente frente a un lugar especial… no me pareció real, pero la guardé entre mis notas porque me pareció rara. ¿Cómo se podía sentir ansiedad ante algo hermoso?. Lo hermoso era simple, alegre, fácil. Años después encontré un pasaje muy similar de Gāo Xíngjiàn, y me pareció real. Para entonces ya lo había sentido, y no sólo como una primera impresión; sino como una constante de dicha y temor, como algo extraño, precioso, inevitable, y único.
Balzac decía que estamos ligados a los lugares por las grandes alegrías y tristezas que hemos vivido en ellos, y sí; pero hay lugares atípicos, que nos sobrecogen de entrada, sin que siquiera hubiésemos estado allí, y que nos transmiten no esa belleza simple, que llega a los sentidos; sino que se desprende de ellos ese algo tan complejo, inexplicable. Como dijo Dostoyevski: La belleza es un enigma… o como dijo Borges,
Si, “La belleza ese misterio hermoso […]”
Borges lo dijo pensando en un libro. Yo lo cito [a Borges] pensando en un sitio...
1 comentario:
En mi caso, siempre me ha parecido que los paisajes verdes del norte del Tolima me han habitado, desde siempre.
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