Muchas veces quise guardar alas de mariposas, entre hojas de libros, como pétalos; o en alguna cajita, como algo especial. Pero sentí como si los colores… como si las mariposas; como si cada parte de ellas quisiera deshacerse entre la tierra; y entonces preferí renunciar al placer de conservarlas.
Ayer me encontré con estas mariposas y muchas más…
No sé si antes había visto alguna colección; no recuerdo… Me dolió verlas tan hermosas, tan fascinantes, cada una tan única… allí intactas en su belleza inerte, como si hubiesen quedado suspendidas. Ni en el aire, ni en la tierra… en la nada terrible y triste entre un cartón, y un cristal aprisionadas…


1 comentario:
Ocurre que por motivo de la expansión urbanística, desaparecen los lugares propicios para la presencia de las mariposas. En Guaduas, era bello verlas batir sus alas primorosas en cualquier lugar cercano.Hoy toca ir lejos del pueblo para contemplarlas. entiendo su perplejidad.
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