domingo, noviembre 28, 2021

Januka

Como los Makabim (macabeos) que en rebelión contra los griegos negándose a ofrecer un cerdo a sus ídolos, huyeron a las colinas de Judea. Como los makabim en el Sagrado Templo, vuelto ruinas y profanado «vencieron» obteniendo el milagro Divino de que la única vasija de aceite puro para encender la Menorá: «Esa pequeña vasija de aceite ardió por ocho días, el tiempo necesario para producir un nuevo suministro de aceite»

Así hoy encendemos la primera luz de janukiá también adentro nuestro. Que El Eterno nos de  el valor de enfrentar nuestras flaquezas y de vencer toda la oscuridad, iluminando nuestros lugares más oscuros y tristes… que arda nuestra luz con la belleza y la pureza de esas luces que alumbraron a los makabim y a todo Israel en aquellos días...

 

4 comentarios:

Salomón dijo...

: (

Paola dijo...

La fe incondicional en el otro implica amor y lealtad a uno mismo y al otro. Quien no se ama a si mismo y se deja vencer por sus más bajas debilidades y deseos con quien se le antoje, no puede nunca amar de verdad y sus cartas y correspondencia que finalmente no se sabe a quien se las dirige en realidad, son una burla para el ingenuo que amó y fue capaz de creer que también lo amaban de verdad...

Paola dijo...

: ( triste ¿cierto?

Salomón dijo...

Son para ti. Todo es para ti. Algún día (lo sé) dejarás de responder. Quizá cierres este blog, y con ello la posibilidad de intercambiar mensajes. Ese día llegará. Y será triste. Sólo aprovecho el tiempo para decir que te amo. Que ese amor perdurará más allá estas circunstancias. Sí el Señor
existe, entonces alguien sí sabe lo qué hay en mi corazón. Es el precio de cometer errores. Y no evitaré responsabilidad por ello. Nunca. Sólo busco algo de calma. Te amo. Y así será por siempre. En todotiempo y en todoespacio.

Publicar un comentario