La historia que se narra en la Meguilát de Ester se desarrolla en Persia y Media, en la ciudad de Shushan. La palabra Shushán es la forma masculina de Shoshaná -flor o lirio-
Tratándose de una flor muy especial. Esta flor ornamenta las columnas del Templo, y también allí se la conoce como Shushán" (Reyes 1:19,22).Y a su vez, la puerta de entrada oriente del Templo, se llama Shushán (Mishná Midot 1:3),
En Shir hashirim 2:1,2 (Cantares) tiene un importante papel en su forma femenina, o sea Shoshaná. Ya que es la Shoshanáh -la rosa- entre las espinas, crece entre aquello que molesta, que duele, que causa sufrimiento, rodeado de espinas y de todo lo que causa espanto- quiere liberarse.
Es el camino de los exilios a través del cual uno debe pasar constantemente y a cada instante hasta encontrar la salida apropiada. Y son también esas "espinas y abrojos" (Gn.3:18) que el hombre encuentra en su camino después de haber tomado del árbol del conocimiento cuando quiere tener el fruto de este mundo.
Solamente transitar por este camino de los exilios es el que nos lleva a la Shoshanáh. Es el camino de las penas y los sufrimiento el que lleva a la meta tan deseada de cada individuo.
No es sin razón que Ester viva en Shushán y que la historia se desenvuelva en Shushán. Y que el origen de Ester este oculto a los ojos del mundo. Esa rosa, esa shoshaná, es Ester pero también es Am Israel la "Shoshanat Ya'akov", lo oculto, el secreto, que se revela en el punto máximo de la acción, cuando parece que no hay más esperanzas.
Tomado de La Judería
Hoy ayuno de Esther, a la caída de la tarde Purim
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