Yo la amé…
Yo la amé,
y ese amor tal vez,
está en mi alma todavía (...)
Yo la amé. Sin esperanza, con locura.
Sin voz, por los celos consumido;
la amé, sin engaño, con ternura,
tanto, que ojalá lo quiera Dios,
y que otro, amor le tenga como el mío.
Aleksandr Pushkin
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