Mi mirada es nítida como un girasol
Tengo la costumbre de andar por los caminosMirando a la derecha y a la izquierda
Y de vez en cuando mirando para atrás...
Y lo que veo a cada instante
Es lo que nunca antes había visto.
Y me doy buena cuenta de ello.
Sé sentir el asombro esencial
Que tiene un niño al nacer,
Si de veras reparase en que nacía...
Me siento nacido a cada instante
A la eterna novedad del mundo.
(Caeiro, P.)
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