sábado, diciembre 10, 2022

Interversión

 Interversión es una palabra que no he oído en un ámbito más que en el jurídico, especialmente para el caso de la transformación o mutación de un título o derecho a otro, como el caso de un arrendatario que desconoce al propietario y se convierte en poseedor del bien.

Pero se me ocurre para otras cosas. Hace un tiempo hablando con F. me decía que era normal que si atrapaban a un ladrón en la calle, «lo acabaran» entre los ciudadanos «de bien». Y bueno, yo le decía, que si alguien veía a alguien robando y se adjudicaba el derecho de «acabarlo» entonces, quiénes vieran a esos «ciudadanos de bien» «acabando» a una persona equis (X) ¿qué derecho podrían adjudicarse respecto a ellos? Así: de peor en peor el proceder. El agredido se convierte en agresor, en un agresor peor que el primero. El ofendido se convierte en un peor ofensor que el primero, y se siente sin duda legítimamente ofendido y con la dignidad para decir o ejecutar las palabras o los actos que se le antojen por esa ofensa inicial que tanto «lo ofendió» y resulta siendo peor que su ofensor, ¿es la naturaleza humana, el ego, la falta de ver la verdad, de ver que podemos actuar peor que aquellos a quiénes señalamos, y aun sentirnos dignos? No lo sé, pero sé que lo he hecho y El Eterno me pone espejos importantes para verlo. Anoche pensé un montón de cosas acerca de quiénes en su absoluta ignorancia sin saber de historia, ni espiritualidad ni nada, de hecho en perjuicio propio, adornan sus puertas con motivos de “navidad” esta mañana recordé cosas del pasado. Claro, toda mi dignidad para señalar se fue al piso. No que no esté mal o mejor absolutamente absurdo lo que hacen sino que ¿quiénes somos para juzgar y condenar y ofender, para lastimar a los demás?

Y respecto a ello, es que se me ocurre, cabe tan bien la palabra «interversión» de tener un título legítimo de repente se USURPA el derecho para ganar la propiedad de quien se la había confiado. Cambió su condición de ofendido a ofensor y lo peor, tristemente se cree con toda la legitimidad para actuar.

Y claro esto también involucra conceptos de proporcionalidad y legítima defensa. Más allá de eso, nuestras reacciones demuestran el amor hacia el otro. Una persona que ama a otra no la trataría peor de lo que la trató la otra, o -llegados al enojo- al menos le daría un trato equivalente, simplemente por eso, porque la ama y no se quiere lastimar lo que se ama de verdad. Y si, por eso sólo desde el amor y la humildad se puede juzgar bien... 

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