Alguien pronuncia la palabra río, y se me viene a la memoria el Tajo y no el río de su pueblo (de Pessoa) si no el Tajo que es más bello, pero no es más bello que el río de su pueblo.
Y pienso con desconcierto cuántos sentimientos ya no tengo y de cuántas cosas y seres me siento libre porque ya no los extraño y no los necesito por maravillosos y fascinantes que hayan sido para mí en su momento... por indispensables e imprescindibles que los haya considerado mi alma.
Y eso que fueron, es algo que agradezco y llevaré como una piedra preciosa en algún lugar de mi corazón que nadie (ni esos mismos seres que quedan allí) me podrá arrebatar.
No sentir es en cierto modo amar porque solo desde ese no sentir, se puede perdonar, y avanzar ya sin necesidad de barreras ni obstáculos autoimpuestos, porque ya ni por curiosidad hace falta voltear más hacia atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario