"¿Que es el corazón de un pájaro,
comparado con el corazón de un hombre?
El Ruiseñor y la Rosa; O. Wilde
La satisfacción de tener lo casi inalcanzable, la admiración por la lucha feroz de las diminutas alas, y la ternura y el pesar por los rapidísimos latidos del pequeño corazón…
Quién ha tenído entre las manos un ave no domesticada, sabe cuántos sentimientos se encuentran.
Quién ha tenído entre las manos un ave no domesticada, sabe cuántos sentimientos se encuentran.
Cuatro veces he tenído la oportunidad de sentirlo, y en todas la despedída fué igual. Cuando abrí las manos para liberarlas, esperaba que remontaran vuelo de inmediato, pero no fué así. Allí se quedaron absolutamente quietas por unos instantes, cómo si se sintiesen desconcertadas, incrédulas ante la posibilidad de ser libres… O mejor aún, se me ocurre que ellas también saben agradecer y en un gesto de amor se quedan ahí, posadas en las manos abiertas dándonos ese último placer, esa dicha de tener con su consentimiento, lo que no es susceptible de poseerse normalmente, a no ser que sea por el sometimiento.
Luego de que el colibrí se marchó, pensé en mis manos marcadas en sus alas. El recuerdo de mi piel para bien o para mal lo acompañaria siempre… Y es así, que las huellas de mis dedos han remontado alturas y visitado parajes que yo no puedo imaginar, y como contraparte los latidos de su corazón, se quedaron grabados en mi alma.
Bien que obviamente nada tiene que ver con un ave, recuerdo Farewell de Neruda:
“Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
Y hacia donde camines llevarás mi dolor” .
Por el cielo de la literatura, vuelan muchas aves… aves sabias, salvajes, tiernas, sensibles; que hacen volar, aterrizar, reflexionar, pero hay una que me hizo llorar… es un ruiseñor que conmovido, lleva su sentimiento por un desconocido, hasta el sacrificio propio.
La historia es que un ruiseñor escucha a un joven, que sufre por no encontrar una rosa roja, que ha sido exigida como condición de su amada para permitirle, acompañarla a un baile. El ruiseñor sensible decide buscar la rosa en incontables sitios, pero no la halla… al fin cuando encuentra el rosal rojo pero no florecido por causa del invierno, le suplica por la rosa...
”Hay una forma en que podrías conseguirla” -contestó el rosal-. “Pero es tan terrible, que no me atrevo a decírtelo.”
Y hacia donde camines llevarás mi dolor” .
Por el cielo de la literatura, vuelan muchas aves… aves sabias, salvajes, tiernas, sensibles; que hacen volar, aterrizar, reflexionar, pero hay una que me hizo llorar… es un ruiseñor que conmovido, lleva su sentimiento por un desconocido, hasta el sacrificio propio.
La historia es que un ruiseñor escucha a un joven, que sufre por no encontrar una rosa roja, que ha sido exigida como condición de su amada para permitirle, acompañarla a un baile. El ruiseñor sensible decide buscar la rosa en incontables sitios, pero no la halla… al fin cuando encuentra el rosal rojo pero no florecido por causa del invierno, le suplica por la rosa...
”Hay una forma en que podrías conseguirla” -contestó el rosal-. “Pero es tan terrible, que no me atrevo a decírtelo.”
“Dímelo” -dijo el ruiseñor-. “No tengo miedo.”
“Si quieres una rosa roja, la tendrás que formar con música a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Tendrás que cantarme con tu pecho apoyado contra una espina. Toda la noche deberás cantarme, y la espina rasgará tu corazón, y la vida de tu sangre correrá por mis venas, y será mía.”
“La vida es un precio muy elevado por una rosa roja” -dijo el ruiseñor- “y la vida nos es a todos muy querida. ...Sin embargo, el amor es mejor que la vida, y... ¿qué es el corazón de un pájaro, comparado con el corazón de un hombre?”
Más adelante se da lo inevitable:
“Y cuando la luna brillaba alta en los cielos, el ruiseñor voló hacia el rosal apoyando fuertemente su pecho contra la espina. Cantó durante toda la noche con el pecho oprimido sobre la espina..."
"[...]Cantó toda la noche, y la espina iba clavándose más y más honda en su pecho, y la sangre de su vida se escapaba...”
Y el suplicio se alarga entre varias canciones del ruiseñor: “[...] Oprime más, pequeño ruiseñor; o llegará el día antes de que la rosa esté terminada.”. Entonces el ruiseñor uniendo con todas sus fuerzas su pequeño pecho contra la espina, hizo que ésta hiriese su corazón, y el cruel espasmo del dolor le atravesó.
Terrible, terrible era el dolor mientras el canto crecía alocado"... “[...] ¡Mira, mira!” -gritó el rosal- “Ya está terminada la rosa.” Pero el ruiseñor ya no podía contestar. Estaba muerto sobre la crecida hierba, con una espina clavada en el corazón.”.
Finalmente el joven encuentra la rosa, y se la lleva a la niña, quién decide que ya no le interesa ninguna rosa roja, porque no hace juego con su vestido, y además porque va salir con alguien que le regaló joyas; entonces el pretendiente decepcionado tira la flor y es aplastada por un carro.
Terrible, terrible era el dolor mientras el canto crecía alocado"... “[...] ¡Mira, mira!” -gritó el rosal- “Ya está terminada la rosa.” Pero el ruiseñor ya no podía contestar. Estaba muerto sobre la crecida hierba, con una espina clavada en el corazón.”.
Finalmente el joven encuentra la rosa, y se la lleva a la niña, quién decide que ya no le interesa ninguna rosa roja, porque no hace juego con su vestido, y además porque va salir con alguien que le regaló joyas; entonces el pretendiente decepcionado tira la flor y es aplastada por un carro.
Ahhhhh éste cuento duele igual cada vez que lo recuerdo.
En fin… a veces la realidad se parece a los cuentos, por qué no es mucha la diferencia, entre que un pajarito entregue ya sea su vida, ya sea su libertad para complacer a algún humano.
Que suplicio en las jaulas... Su canto tal vez parezca hermoso, pero quizá, si supiéramos traducir el lenguaje de los pájaros, descubriríamos que de las jaulas, no surgen cantos alegres, sino más bien gemidos que suplican a sus captores libertad.
Y nada… que se cuiden las aves, por qué algunos consideramos, que si algo proporciona placer a la vista y oído, por unos minutos al día... que más da tenerlo su vida entera prisionero.
En fin… a veces la realidad se parece a los cuentos, por qué no es mucha la diferencia, entre que un pajarito entregue ya sea su vida, ya sea su libertad para complacer a algún humano.
Que suplicio en las jaulas... Su canto tal vez parezca hermoso, pero quizá, si supiéramos traducir el lenguaje de los pájaros, descubriríamos que de las jaulas, no surgen cantos alegres, sino más bien gemidos que suplican a sus captores libertad.
Y nada… que se cuiden las aves, por qué algunos consideramos, que si algo proporciona placer a la vista y oído, por unos minutos al día... que más da tenerlo su vida entera prisionero.
Que se cuiden las aves, por qué en éste mundo, al parecer de algunos, ser hermoso y cantar bonito conlleva prisión.
Que se cuiden las aves, ya que a algunos se nos dió por pensar que las alas no son para volar, sino que son parte del conjunto que sirve para adornar triste las jaulas.
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