lunes, mayo 25, 2009

Me declaro hedonista [Con ciertas salvedades]

"Forastero, aquí estarás bien. Aquí el pla­cer es el bien primero"


Según dicen, éste aviso aparecía a la entrada de “El Jardín”, nombre de la hacienda de Epicúro, ubicada a las afueras de Atenas, donde se reunían los epicúreos, a quiénes por ésta razón se les denominaba los filósofos del jardín. [Algunos dicen, que era porque se reunían en un jardín, otros que porque se reunían en el patio de la casa de Epicúro].
Y bueno, que así de entrada y con el mencionado aviso, yo lo habría pensado dos veces antes de pasar. Se creería, que se trataba de un sitio muy laxo; pero a veces las cosas no son como parecen.
El epicureísmo se denomina también “Hedonismo racional”. No voy a referirme a sus ideas relativas al cuerpo, alma, o a que pensaban de los dioses, muerte etc. Sólo al enfoque que le dan al placer. Consideraban que “El placer es lo bueno y el dolor es lo malo”, También creían que la felicidad debía ser buscada en el placer. Y Todo suena muy sensual, muy superficial, muy “placentero”. Pero no resulta tanto, cuando uno se adentra en las consideraciones de Epicuro. El filosofo distinguió varias clases de placeres:
Los naturales y necesarios como por ejemplo comer y beber.
Los naturales pero no necesarios, como los eróticos: No son faciles de dominar y no son indispensables para alcanzar la felicidad.
Los no naturales ni necesarios, que deben ser evitados.
Y aquí va la explicación que dá el filosofo a Sofia en “El mundo de Sofía" de Jostein Gaarder, a algunas de las consideraciones del fundador del epicureísmo:
“Epicuro decía que era importante que el resultado placentero de una acción fuera evaluado siempre con sus posibles efectos secundarios. Si alguna vez te has puesto mala por haber comido demasiado chocolate, entenderás lo que quiero decir. Si no, te propongo el siguiente ejerci­cio: coge tus ahorros y compra chocolate por valor de 200 coronas [suponiendo que te guste el chocolate]. Es muy importante para el ejercicio que te comas todo el choco­late de una sola vez. Aproximadamente media hora más tarde entenderás lo que Epicuro quería decir con «efectos secundarios».
Epicuro también decía que un resultado placentero a corto plazo tiene que evaluarse frente a la posibilidad de un placer mayor, más duradero o más intenso a más largo plazo. [Por ejemplo si decides no comer chocolate durante un año entero porque eliges ahorrar todo tu dinero para comprar una bici nueva o para unas carísimas vacaciones en el extranjero] Al contrario que los animales, los seres humanos tienen la posibilidad de planificar su vida. Tienen la capacidad de realizar un «cálculo de placeres». Un cho­colate delicioso es, evidentemente, un valor en si, pero también lo son la bicicleta y el viaje a Inglaterra.
No obstante, Epicuro señaló que el «placer» no tenía que ser necesariamente un placer sensual, como, por ejem­plo, comer chocolate. También pertenecen a esta categoría valores tales como la amistad y la contemplación del arte. Condiciones previas para poder disfrutar de la vida eran los viejos ideales griegos tales como el autodominio, la mode­ración y el sosiego, pues hay que frenar el deseo. De esta manera también la calma nos ayudará a soportar el dolor.”

Que tal ah? ¿Quién lo dijera de una escuela hedonista?, yo creí que todo en el hedonismo era placer desenfrenado; pero claro, eso es en la otra doctrina hedonista: la de la Escuela Cirenaica, no la de Epicuro.
Me recuerda un fragmento de “La Carrera de Doris Hart” de Viky Baum, en el que Doris, se abstiene de darle un beso a Basil, porque se le ocurre que el amor se gasta; que el amor es como la luna que indefectiblemente llegará a su menguante… o como una torta, que a medida que te vas comiendo los pedazos, se acaba.
¡Ah Epicuro!… A no ser por otras de sus ideas, en aquella época, yo no habría dudado en ingresar a “El Jardin”, Y además habría invitado a varios...

1 comentario:

Jones dijo...

Solo..... No creo en nada de lo que crees pero te creo a ti......

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