En el confín del mar glacial se libró una cruenta batalla entre los arimaspianos y los nefelibates. Las palabras y sonidos quedaron congelados en el aire y asi fue como Pantagruel, Panurgo y todos los demás que iban en el barco y pasaban por allí aproximadamente un invierno después, se enteraron de los hechos; Rabelais [en Gargantúa y Pantagruel] no dice quién ganó la batalla, yo espero que hayan sido los nefelibates, quiénes son según su traducción literal, los que viven en las nubes.
Wislawa Szymborska nobel de literatura 1996, en uno de sus poémas; y Gao Xingjian nobel de literatura 2000, en la suave y sencilla como las nubes novela “La montaña del alma”, coinciden en tocar el tema de el frágil aspecto de las nubes que puede cambiar en unos pocos segundos.“Con la descripción de las nubes
Debería darme mucha prisa,
Después de una milésima de segundo
Dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.”
[Fragmento de: "Instante"/Wislawa Szymborska].
“No sé si has reflexionado sobre esta cosa extraña que es el yo. Cambia a medida que se lo observa como cuándo fijas la mirada en las nubes del cielo tumbado en la hierba. Al principio asemejan a un camello. Nada es fijo puesto que en un abrir y cerrar de ojos vuelven a cambiar de forma.” [G. Xingjian].
Y es que quizá lo efímero las hace más atractivas, Goethe dijo que “un arcoiris que dure un cuarto de hora acaba por no vérsele”, y algo parecído ocurre con las nubes, a las que sus transitorias formas y su rápida desaparición, hacen más cautivadoras para quiénes nos transportamos viéndolas.
Nubes… nubes que por la suavidad que proyectan, dan ganas de alcanzarlas, tocarlas, estrujarlas y sentir en nuestra piel la soñada y quiméríca blandura de algodón; pero sólo nos queda deleitarnos observándolas.
Y parodíando el título de una película... Muchos disfrutamos de pasearnos por las nubes...
Debería darme mucha prisa,
Después de una milésima de segundo
Dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.”
[Fragmento de: "Instante"/Wislawa Szymborska].
“No sé si has reflexionado sobre esta cosa extraña que es el yo. Cambia a medida que se lo observa como cuándo fijas la mirada en las nubes del cielo tumbado en la hierba. Al principio asemejan a un camello. Nada es fijo puesto que en un abrir y cerrar de ojos vuelven a cambiar de forma.” [G. Xingjian].
Y es que quizá lo efímero las hace más atractivas, Goethe dijo que “un arcoiris que dure un cuarto de hora acaba por no vérsele”, y algo parecído ocurre con las nubes, a las que sus transitorias formas y su rápida desaparición, hacen más cautivadoras para quiénes nos transportamos viéndolas.
Nubes… nubes que por la suavidad que proyectan, dan ganas de alcanzarlas, tocarlas, estrujarlas y sentir en nuestra piel la soñada y quiméríca blandura de algodón; pero sólo nos queda deleitarnos observándolas.
Y parodíando el título de una película... Muchos disfrutamos de pasearnos por las nubes...
Fotografía: “Nunca dejes de mirar el cielo” [Cesarfotos]http://www.arteyfotografia.com.ar/6022/fotos/204246/
“En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero”
[Fragmento Poéma XVI /Pablo Neruda]
y tu color y forma son como yo los quiero”
[Fragmento Poéma XVI /Pablo Neruda]
Arriba Fotografía “Impressive cloud” [°Florian] http://www.flickr.com/photos/fboyd/3493125016/
“Quiero un cielo con nubes en retazos”
Julia Prilutzky
Julia Prilutzky
Fotografía: “Solo nubes” [machimon] http://www.flickr.com/photos/machimon2006/3421483275/
“Yo suelo, caballero
En sueños graves,
Cabalgar horas luengas
Sobre los aires.
Me entro en nubes rosadas,[...]"
[Fragmento de Musa traviesa/Jose Martí]
En sueños graves,
Cabalgar horas luengas
Sobre los aires.
Me entro en nubes rosadas,[...]"
[Fragmento de Musa traviesa/Jose Martí]
Fotografía: “Jugando al escondite” [el Buho nº30]http://www.flickr.com/photos/buho30/1393117235/





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