lunes, junio 14, 2010

Ambivalencia


“[…]Hablaron de las pasiones:
-¡Oh cuán funestas son! –dijo Zadig.
-Son los vientos que hinchen las velas del barco, -respondió el ermitaño-. Algunas veces le sumergen; pero sin ellas no podría bogar.
La bilis nos vuelve coléricos y nos enferma, pero sin la bilis el hombre no podría vivir. Aquí abajo todo es peligroso y todo es necesario.”


Fragmento de "Zadig ou la Destinée", "Zadig o el destino" [Voltaire, 1747]

4 comentarios:

dago dijo...

Texto hermoso!!!Recordé un poema de Ferreira Gullar:
Una parte de mí,/es permanente;/otra parte se sabe de repente.
Una parte de mí/es sólo vértigo; otra parte, lenguaje.

David C. dijo...

yo al menos no concibo una vida sin pasión.

Paola Arciniegas dijo...

... Y si está lo de los extremos de esa ambivalencia qué es lo que le recordó ese poéma Lic. Dago, pero además tacitamente pareciera Voltaire delinear una ideal constante de equilibrio en ella… una medida.
A mi el poéma que usted cita me recuerda Canción de la vida profunda de Porfirio Barba Jacob:
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
Como las leves briznas al viento y al azar...[…]
[…] Y hay dias en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
Como la entraña obscura de obscuro pedernal;[…]

De acuerdo David, es una necesidad.
No creo que haya alguien que no se apasione por algo.

David C. dijo...

Paola: Si pues como cuando te apasionas con una persona. Es wow, que bacán sería que la otra se apasionara de la misma forma. En fin.

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