“Y creía de buen corazón que era posible repartir la felicidad y sobornar a la muerte con artimañas de soldado”
El otoño del Patriarca, Gabriel García Márquez.
Recuerdo “sus rosas” que se abrían haciendo ruido de papel al amanecer; las lluvias casi interminables; “el jardín de la lluvia”; “La ventana desde la que parecía, que la lluvia cayera en otra parte”, y el sabor a ventana que podía tener un café; frutos de su imaginación y de su profunda sensibilidad.
A veces sorprendía en algún aparte con una expresión poética de una belleza que hacia estremecer: “Una cigarra instaló su pito en el patio. El sol maduró pero ella no lo vio agonizar sobre las begonias”. O con sensaciones especiales: “sintió que el barco del universo había llegado a un puerto mientras el dormía”, “Cuando pasó el cataclismo siguió oyendo músicas en la tarde sin viento”, “Sábado de agosto que hacia crecer percebes en los espejos.”
“El coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban”.
García Márquez lo llevaba a uno a viajar en el tiempo. En algunos de los pasajes de sus libros, se sentía como ir caminando por “senderos que se bifurcan” al estilo de Borges, y más allá, a cuestas de ese "surrealismo" tan especial que lo caracterizaba.
Me asombré muchas veces con sus sueños y sus espejos; y la mayoría de las veces me dejaron con desazón “sus amores”, el peor desenlace… el de Billy Sánchez y la nena Daconte. Tanto como me fascinaba con sus objetos insólitos o antiguos: “Las tormentas de nieve del enero cautivo de los pisapapeles de cuarzo, los aparatos de astrónomos y boticarios”, etc…, o con sus ironías “La vaina en éste país es que a la gente le sobra demasiado tiempo para pensar, y buscando la manera de mantenerla ocupada, restauró los juegos florales de marzo y los concursos anuales de las reinas de belleza”
Pero creo que la mayoría lo relacionamos con el realismo mágico de su Macondo y las mariposas amarillas; Relato de un naúfrago, y Ojos de perro azul. Recuerdo también, que un ejemplar de la novela El amor en los tiempos del cólera; es un elemento importante en la película Serendipity… Y además hay canarios, arrendajos, loros, turpiales, etc., pájaros por montones en sus libros…
….Muchas gracias, y buen viaje, Gabo.
Pintura: Klatschmohn und Schmetterlinge, Van Gogh, Saint-Rémy, April/May 1890
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Van_Gogh_-_Klatschmohn_und_Schmetterlinge.jpeg
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2 comentarios:
Gracias ... riqueza y tiernas emociones en tu post, al que disfruté y aprecio mucho.
abrazo
Gracias a ti... Un abrazo.
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