lunes, octubre 13, 2014

Es festivo;  pero no para mí; porque tengo un proceso complicado por las pruebas.  Y se me ocurre de pronto, ahora; porque que antes no había necesitado de un estudio de grafología; que la vida es como ir escribiendo, y que la misma palabra escrita por la misma persona tiempo atrás; no es la misma palabra escrita luego. Que hay unos rasgos diferenciales, hay una posición de las letras inclinadas hacia un lado o hacia otro. Y que así como en su forma, hay en el fondo cambios. Si, así tal cual, todo tan heracliteano.

Y todo ello marca una diferencia. Y también se me ocurre, que la vida es eso… más ampliamente considerado: probar. Probarnos. Ante nuestro Creador, ante nosotros mismos; ante los demás. Probarnos veraces, legítimos… que se yo.
Recuerdo aquello de que “Nuestro nombre somos nosotros mismos”;  de manera más surrealista se me antoja por ejemplo, que somos una a una las  letras de ese nombre.  Y entonces siempre podemos hacer combinaciones de letras para escribir mejores palabras, más auténticas, mas consecuentes con lo que hay adentro; porque finalmente no es un estudio de grafología el que nos dirá si es auténtico, si corresponde al tiempo en que se debió efectuar;  si hay una alteración que marca la diferencia. Porque no se trata de un documento de pluma y tinta; sino de nosotros mismos…

5 comentarios:

olo dijo...

También están los nombres de guerra, los pseudónimos. A veces los escritores firman con pseudónimo porque su nombre les ha sido arrebatado, o así lo sienten ellos. La falsedad del pseudónimo, tras la que se ocultan, les permite transmitir mejor sus certezas. A la verdad por el error .

Paola Arciniegas M. dijo...

Olo, es cierto, si. Los pseudónimos permiten muchas veces decir sinceramente lo que se piensa, sin el riesgo de ser atacado por ello. Otras veces no se hace con una buena causa.Todo es relativo.
De otro lado, me alegra mucho que visite mi blog, una persona con tan inmensa sensibilidad, y que además sabe expresar de una manera tan precisa y hermosa en sus letras, lo que lleva dentro. Muchas gracias también por los comentarios.

dago dijo...

Paola: en alguna ocasión resulté no ser Dagoberto según un funcionario de un banco. La razón: mi firma actual no coincidía con la de la cédula. Le respondí al funcionario que igual la foto tampoco coincidía. ¡todo cambia, menos la burocracia!

Paola dijo...

Jaja buena anécdota. Así es Dago. Gracias por pasar...

Yvette Ruben A dijo...

Nada es igual, pero todo es lo mismo...

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