Llegó sin más, hasta mis ojos, aquel poema antiguo de otra tierra, de otras gentes... de otro tiempo. Y un verde obscuro susurro de nostalgia, sentir del viento, de aquellos pinos, de todo el bosque... No sé porque, me trajo aquel nombre de nuevo.
Quise romperlo. Pero de pronto entre mis manos como un ánfora azul, llena de agua. Y ¡tanta sed de ese poema, de esas palabras!.
Quise romperlo. Pero de pronto entre mis manos como un ánfora azul, llena de agua. Y ¡tanta sed de ese poema, de esas palabras!.
2 comentarios:
Como las rimas populares que, venidas de otras tierras, y bajo la luz de un nuevo cielo, las sentimos , las hacemos nuestras, "con Tanta sed de agua, con tanta se de ese poema".
Parecido, lic..
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