De pronto de allí mismo de dónde se me llamó -y no sin belleza- a dejar de un lado la poesía, resurge como mariposas azules y extraviadas que en un instante liberadas, hallan de pronto el rumbo y vuelan con una delicadeza poderosa contra el viento tinturado de polen. No sin el dolor del aire lastimado, no sin el esfuerzo de sus alas.
Así de nuevo, renaciendo -tan antigua- la sensación de un verso.
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