He querido decir: pequeña tórtola café que se pierde en la tarde de cielo rosado, y he llorado mientras mis manos todas llenas de tierra sostenían al pequeño pájaro sin vida. Nadie supo de esa tarde triste de febrero en que dije sin mentir, que emprendió el vuelo… pensé en mi abuela, si. Algún recuerdo hermoso, y el dolor de la muerte y el sabor a mar que tienen las lágrimas. Una parte de mí también se fue con su mirada triste. ¿Que se yo de la vida, del amor, de la gente, de las aves?. Mi corazón fue entonces apenas una frágil, y tan preciosa piedra gris… como me duele.
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