Me encontré ayer de pronto en una charla fascinante acerca de las vibraciones de la música, de las palabras, de los pensamientos y sus efectos positivos o negativos con ondas medibles… cómo las de las estrellas y cuerpos celestes.
Uno vá por ahí con una música compuesta de sonidos y silencios, que se une a la de otras vidas, y así resulta una melodía divina, una sinfonía, un canto de luz y agua a veces in crescendo, otras in diminuendo. Supongo que en ese sentido nos encontramos también la mayoría de las veces, con personas que tienen una música, un vibrar, agreguemos, un «vibrato»... parecido al nuestro.
Recordé esta canción que me gusta mucho, me encanta, si...
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