Siempre que encuentro a Aristóteles, recuerdo que mi Rabí más querido (que lo llama Aristo) cuenta, que tenía una inteligencia impresionante... Pero le faltó profundizar en los Preceptos de El Eterno; y por ello, en algunos textos, aparecen escenas que delatan sus «muy poco apropiadas» maneras...
Pero no voy a eso, sino a algo bello con lo que me topé:
«Así pues, [lo que hay] en el sonido son símbolos de las afecciones [que hay] en el alma, y la escritura [es símbolo] de lo [que hay] en el sonido. Y, así como las letras no son las mismas para todos [léase: “para todos los pueblos”] tampoco los sonidos son los mismos. Ahora bien, aquello de lo que esas cosas (es decir, los sonidos y las letras) son signos».
¿Qué tal?...
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