miércoles, noviembre 17, 2021

Med. s elena

En la casa con mi hermana y mi sobrinita...







 

3 comentarios:

Salomón dijo...

Querida Hannah Arendt: ¿Por qué es el amor tan rico, superando todas las dimensiones de las otras posibilidades humanas, y por qué supone una carga dulce para aquellos a quienes afecta? Porque nos convertimos en aquello que amamos y, no obstante, seguimos siendo nosotros mismos. Querríamos dar entonces las gracias al amado y no encontramos nada que satisfaga este deseo. Sólo podemos dar las gracias dándonos a nosotros mismos. El amor transforma la gratitud en fidelidad a nosotros mismos y en fe incondicional en el otro. De este modo aumenta el amor continuamente su misterio más propio.

Correspondencia, de Martin Martin Heidegger.

Paola dijo...

La fe incondicional en el otro implica amor y lealtad a uno mismo y al otro. Quien no se ama a si mismo y se deja vencer por sus más bajas debilidades y deseos con quien se le antoje, no puede nunca amar de verdad y sus cartas y correspondencia que finalmente no se sabe a quien se las dirige en realidad, son una burla para el ingenuo que amó y fue capaz de creer que también lo amaban de verdad...

Salomón dijo...

Son para ti. Todo es para ti. Algún día (lo sé) dejarás de responder. Quizá cierres este blog, y con ello la posibilidad de intercambiar mensajes. Ese día llegará. Y será triste. Sólo aprovecho el tiempo para decir que te amo. Que ese amor perdurará más allá estas circunstancias. Sí el Señor
existe, entonces alguien sí sabe lo qué hay en mi corazón. Es el precio de cometer errores. Y no evitaré responsabilidad por ello. Nunca. Sólo busco algo de calma. Te amo. Y así será por siempre. En todotiempo y en todoespacio.

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