miércoles, julio 20, 2022

 El Tratado talmúdico de Abodá Zará cuenta acerca de Ben Durdaia, un hombre que conoció (en lenguaje bíblico indica relaciones íntimas) a todas las mujeres no judias (el judaismo prohibe la prostitución y el adulterio) de su época, quien oyó decir que en un lugar muy lejano le quedaba una sin conocer. Ese hombre tan «sociable» decidió emprender un larguísimo viaje para conocerla. La mujer le preguntó de dónde venía y cuando él le contó que venía desde tan lejos sólo para conocerla, ella le contestó que ya no tenía salvación. El hombre se sintió tan mal que pidió ayuda a los Cielos, lloró y pidió perdón hasta morir. En el momento de la muerte se oyó una voz que dijo: «Rabí ben Durdaia tienes un lugar en el mundo venidero». Se lo había ganado por todo el dolor que sintió al reconocerse tan lejos de Dios, un dolor tan intenso que le llevó incluso a perder la vida. Decidió aceptar el dolor que lleva incluida la Teshuvá (retorno al buen camino).


https://www.tora.org.ar/para-que-sufrimos/

1 comentario:

Anónimo dijo...

«No saben que te conocía,
que te conocía muy bien:
mucho, mucho tiempo te lamentaré,
muy hondamente para expresarlo.
En secreto nos encontramos.
En silencio me duelo,
que tu corazón pueda olvidar,
y engañar tu espíritu.
Si te volviese a encontrar,
después de muchos años,
¿cómo debería acogerte?
Con silencio y lágrimas»

Lord Byron

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