Dices que puede que no sea coincidencia que algo hermoso hecho de piezas rotas se llame mosaico... Las palabras se van extraviando en el aire azulado de la tarde. El ave preciosa canta por primera vez casi su último canto (entonces no lo supe, más mi alma lloró) Recuerdo el shiur de las letras solitarias por las que El Eterno crea un orden distinto, para que se junten y no estén solas. Amo tu lenguaje que no entiendo pero que siento como una melodia lejana y sin embargo, no extraña, tan familiar a mi corazón...
domingo, mayo 18, 2025
miércoles, mayo 14, 2025
miércoles, mayo 07, 2025
jueves, abril 24, 2025
La luz apenas se bosqueja y la enredadera es ya un dibujo. Tan lejos del tiempo, las espigas marcando la ruta poblada de mis aves, de mis aves amadas.
Mi corazón canta para siempre la canción del viento entre sus alas cuando correteaban pequeñas mariposas. Los meses se van como minutos, los días transparentes y preciosos, como joyas estampadas en mi alma. El milagro del amor que nos dio El Creador.
“Solo lo que se ha ido (y nos ama) es lo que nos pertenece”.
domingo, abril 20, 2025
miércoles, abril 16, 2025
sábado, marzo 01, 2025
jueves, febrero 27, 2025
domingo, febrero 02, 2025
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(...) Los númenes que rigen este curioso mundo
martes, diciembre 31, 2024
Hace tan poco que creí a las mariposas del jardín vecino, casi eternas, y hoy... hoy
Las ví por primera vez hace unos meses desde mi ventana que daba paralela a su sitio predilecto. En las noches de violentas tormentas no lograba dormir en paz, pensando que el viento las mecia y arrastraba y padecían bajo la lluvia.. A la mañana me tranquilizaba viéndolas de nuevo. Pensaba en reconvenir al vecino por el poco cuidado que les prodigaba. Un día sin ningún reparo se lo dije y pareció excusarse bajo el proyecto de resguardarlas mejor.
De cuando en cuando yo, les llevaba miel o flores y así fui amándolas. Llegó el tiempo en que el dueño del jardín tuvo que viajar y las dejó a mi cargo ¡Què días felices! Eran mías aunque transitoriamente. De entrada al jardín revoloteaban, me perseguían sin tregua, me acariciaban suavemente, se enredaban en mi pelo. Luego, al regreso del vecino desaparecieron misteriosamente poco a poco, primero unas cuántas, y el último par, hace unos días. Hoy volví al jardín vacio, mis manos agarraron la reja metálica y los recuerdos me inundaron. ¡Ah mí pobre alma! ¿Por què amas, por què te apegas? Allí en el silencio y el vacío recordé a B.. Que no se extrañan los sitios sino los tiempos, es una verdad a medias. Se extraña la vida, los seres, el alma de las cosas, lo compartido con "otro" que siente. Nunca he llorado recordando o volviendo a sitios donde pasè en soledad, feliz o nostálgica leyendo mil libros. Los sitios vacíos, los tiempos no compartidos con otros seres no son nada...
Mis mariposas, para siempre, allí en la soledad, en el vacío, entre la hierba triste, quedó indeleble el dibujo de mi amor, del amor entre sus vuelos.
martes, noviembre 26, 2024
miércoles, noviembre 13, 2024
domingo, noviembre 03, 2024
jueves, septiembre 05, 2024
viernes, agosto 16, 2024
jueves, agosto 15, 2024
B. dice en uno de mis cuentos predilectos: ¡Oh dicha de entender, mayor que la de imaginar o la de sentir!... Y esta idea me resuena por varios días. ¿No es acaso «la dicha» un sentir, un sentimiento? Luego, si digo que es mayor la dicha de caminar que la de correr, resulta claro que corresponde a una lógica. Pero comparar el sentir con el entender de este modo, es raro, porque aquí hablamos de un sentimiento. La dicha de entender "se siente" luego hay una contradicción. También está sintiendo que comprende.








