martes, mayo 19, 2009

¿Cuál es la única palabra prohibida?

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Fotografía "Chess" By: moleofproduction

Dicen que el ajedrez se originó en la India; que se derivó del chaturanga, juego mencionado en el mahabharata, [texto hindú que data aproximadamente del 500 antes de la era común].
Desde que tengo uso de razón, vi tableros de ajedrez en mi casa. Desde el ajedrez de plástico para llevar y jugar en cualquier parte, hasta el tallado en mármol de fichas con rostros. Mi padre ha sido un jugador empedernido y mi hermano menor le siguió los pasos; el perro de mis padres se llama Chess.
Yo me enamoré de mi primer novio jugando ajedrez; astutamente “me mató” dejándome ganar todas las partidas. Suena aburrido, pero siempre es una experiencia emocionante jugar ajedrez, con alguien que le gusta a uno. Las miradas del tablero a los ojos, los gestos de concentración, de victoria o de cercanía a la derrota; las manos que se encuentran a la vez tomando la ficha [uno para sacarla del juego y el otro para impedirlo entre risas] o la partida absolutamente seria en la que de verdad se termina molesto y casi de pelea, para luego reconciliarse.


La palabra ajedrez me gusta; se ve y suena bonita. El ajedrez me gusta; y me gusta tanto como el sándwich. Y es que gracias al ajedrez se inventó el sándwich. El cuento es que John Montagu IV, Conde de Sándwich; era aficionado al ajedrez. Pasaba demasiadas horas jugando, y por supuesto no comía hasta tanto no terminaba de jugar. Esto preocupaba a uno de sus criados, quién en su afán por el descuido del Conde, y para que pudiese comer mientras jugaba; puso un pedazo de carne entre dos panes, y listo... el Conde pudo seguir con su pasión sin sufrir de desnutrición.
En Gargantúa y Pantagruel, Rabelais comenta que “antiguamente” [Y la obra es aproximadamente de 1532] cuándo el rey estaba en jaque, el adversario decía frases como: Buenos días o dios os guarde. Y al tener jaque mate: Buenos días o ¡ave!.”
Y a propósito de Rey; uno bien aficionado al ajedrez, fue Napoleón, en cuyo honor una apertura lleva su nombre.
En El Idiota, Dostoievski dice que el mejor jugador de ajedrez no puede prever más que un número limitado de las jugadas de su adversario.
“Se ha considerado Un prodigio a un jugador francés que podía calcular 10 jugadas de antemano”. No menciona el nombre del jugador.
Julio Cortazar en Rayuela, habla de una pieza muy versátil, o más bien de una persona como una pieza, en un mundo surrealista:
“un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil”.
El pintor francés Marcel Duchamp, dedicó los últimos días de su vida a estudiar y jugar ajedrez. 
Alguna vez leí algún poema de Borges al ajedrez, y uno de sus personajes en El Jardín de los senderos que se bifurcan, le hace a otro esta pregunta: “En una adivinanza cuyo tema es el ajedrez, ¿cuál es la única palabra prohibida?”...

2 comentarios:

Oishi dijo...

Que agradable es ver los saltos coordinados de las ideas que enlazas.Muy entretenido tu blog.
Te dije que no sería mi única visita; y tu escribes con ganas de que lo cumpla.
Saludos

Paola Arciniegas dijo...

Muchas Gracias, qué bueno que te guste.
Eso espero, es un gusto que pases por acá.

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