martes, julio 20, 2010

...Todo por un florero [ ¿O por una bandeja?]

Hace doscientos años, un viernes cerca del medio día, en la Provincia de España y capital del virreinato de la Nueva Granada “Santa Fe de Bogotá” [actual Bogotá D.C.] un grupo de criollos se presentó en la tienda de el comerciante español José González Llorente, a quién la inusitada visita importunó, tanto por qué no le agradaban los criollos, cómo por la causa de la misma: solicitarle en calidad de préstamo un florero para utilizarlo en un evento de bienvenida que se brindaría al Comisario Regio Antonio Villavicencio. Sin embargo otra versión niega la animadversión del español hacía los criollos, adjudicándole apenas un carácter fuerte que sería el talón de Aquiles, del que planearon valerse a toda costa los criollos para sus propósitos independentistas.
Siendo como fuese, en el momento de la solicitud, los corazones de los criollos debían latir de prisa ansiando vehementemente que el español les negara el préstamo de la pieza, pues así habían tramado que ocurriera varios personajes destacados de la vida nacional, que buscaban con base en la negativa del español, originar la contienda que diera inicio al grito de independencia. Y así fue; el español debió aducir en principio que un objeto de tan gran valor… podrían arruinarlo, o que no se encontraba en buenas condiciones, o cualquier excusa plausible. Y entre pretextos de un lado y “no importa” del otro, se desarrolló una discusión que debió ir subiendo de tono y más de parte del español que al parecer habría lanzado un improperio bastante fuerte contra los americanos, ocasionando la furia de los criollos que lo habrían golpeado y no con los puños cómo yo creía… sino con una regla según narra el historiador Cacua Prada.
Luego todo se desenvolvió según lo planeado, pues en la Plaza mayor [actual Plaza de Bolivar] se encontraban los alborotadores que darían la noticia de tal agravio a todos los compatriotas alli presentes, que debían ser bastantes tratándose del dia de mercado…

Aunque de otro talante, pero tan interesante de fondo cómo la discusión de entonces, es la discusión actual por el florero, que sostienen los historiadores colombianos; pues al decir de algunos, ese 20 de julio de 1810, el elemento protagonista de la disputa fué una bandeja y no un florero.
Según Cacua Prada; quién habría confundido el detalle del florero sería José Acevedo y Gómez haciendo la precisión errada o más bien la imprecisión en una carta de fecha 21 de julio de 1810, refiriéndose a un ramillete cómo parte desencadenante de los hechos, de lo cual se dedujo que era un florero. De otro lado el florero que se encuentra en la Casa Museo del 20 de julio ubicada en la Capital colombiana, y que siempre se ha considerado la pieza objeto de la riña, lo donó al Museo Nacional el señor Epifanio Garay en el año 1882 sin proporcionar mayores datos acerca de su procedencia.
El historiador basa en parte su criterio, en un libro que contiene el testimonio de un cura conocedor de los hechos que sostuvo que en la reyerta estuvo involucrada una charola y no un florero….

2 comentarios:

dago dijo...

Lo cierto es que-charola o florero- de pretextos y montajes está llena la vida. Gracias por informarnos de este capítulo de la historia, tan destacado en el devenir de Colombia.

Paola Arciniegas dijo...

Cierto, en la historía universal hay bastante de eso. Pero con todo respeto a su opinión... justo por éstos dias y en ésta zona geográfica hay más pretextos que montajes creo yo.
Gracias a ud. por su lectura Lic. Dago.

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