viernes, marzo 29, 2013

Colibrí= Flor

Un colibrí  verde, casi exacto al que tuve entre mis manos hace varios años, se entró por el ventanal a un salón de la casa de mis padres; para sorpresa nuestra no se devolvió sino que asustadísimo, empezó a volar por todo el lugar, a ras del cielo raso, lastimándose.
Agotado y confundido, se posaba a ratos en la parte superior de la puerta; pero el temor no le dejaba ver el espacio abierto que fácilmente  se apreciaba por la puerta y el  ventanal. Infructuosamente junto con mi padre, y mi hermano Intentamos ayudarlo a salir de diversos modos. Ya en el punto máximo de desesperación suya y nuestra, pensé: Colibrí= Flor. Así que colgué del marco superior de la puerta, una heliconia rostrata en su pleno esplendor. Y… Oh dicha, el pajarito la vio, se posó en ella, se quedó allí un par de minutos. Y maltrecho pero asombrado de que existiera aún el cielo llanero, azul clarísimo, inmenso e intocable…, se lanzó a volar. 

3 comentarios:

Jorge Curinao dijo...

Con el encadenamiento a la tierra se paga la libertad de los ojos.

Paola Arciniegas dijo...

Así es en cierto modo, Jorge... Tu comentario suena parecido a alguna frase de La sirenita de Hans Christian A.

dago dijo...

Bella experiencia. Igual sucede cuando los pájaros se meten a las habitaciones y se enloquecen con los espejos.

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