Tus palabras de entonces como esas góndolas sobre aquellas aguas; cuando pasabas por allí, desprevenido… tan preciosas. Tan de ti; tan leves, tan azules; tan mías.
Y ahora tan ajenas, tan lejanas de ti y de mi como esas barcas; no son mías.
Alguna vez quizá, en otro tiempo; como las barcas pertenecen a esas aguas, que a su vez las reconocen como suyas; serán de nuevo tus palabras mías... una pequeña luz apenas brilla tenue, como debe hacerlo aún, en el país que amas, el pequeño farol al borde de las aguas…
2 comentarios:
las palabras como góndolas, las palabras sujetas al vaivén de las aguas. Y el amor, el pasajero.
Algunas veces, si es así Lic., gracias por el comentario.
Yvette muchas gracias por tus palabras... no he dejado de visitar tu blog, pleno de sensibilidad.
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